La llamada Fiesta de la Primavera no es solo una celebración cultural: es un fenómeno social, económico y simbólico que impacta dentro y fuera de Asia.
Cada Año Nuevo Lunar activa el llamado Chunyun, el período de viajes masivos que moviliza a miles de millones de desplazamientos internos en pocas semanas. Trabajadores que viven en grandes centros industriales regresan a sus ciudades de origen para compartir la cena de Nochevieja con sus familias.
Se trata del movimiento humano más grande del planeta en términos de traslados concentrados en un corto período de tiempo, con estaciones ferroviarias y aeropuertos operando al límite de su capacidad.
La víspera es el momento central de la celebración. La cena familiar simboliza unidad y prosperidad, y cada plato tiene un significado específico:
Pescado entero: abundancia sostenida.
Empanadillas (dumplings): riqueza.
Fideos largos: longevidad.
Pastel de arroz glutinoso: progreso y crecimiento.
No se trata solo de gastronomía, sino de un lenguaje simbólico que transmite deseos de fortuna para el ciclo que comienza.
Las calles se llenan de danzas del dragón y del león, rituales que —según la tradición— ahuyentan los malos espíritus y atraen buena suerte. El color rojo domina cada rincón: faroles, decoraciones y los clásicos sobres con dinero entregados a niños y jóvenes como augurio de prosperidad.
A la medianoche, los fuegos artificiales iluminan ciudades enteras en un espectáculo que mezcla creencias ancestrales con despliegue tecnológico moderno.
En el zodíaco chino, el Caballo simboliza dinamismo, libertad e impulso. El elemento fuego potencia esas cualidades con intensidad y liderazgo. Históricamente, los años regidos por esta combinación se asocian con períodos de transformación acelerada, tanto en lo social como en lo económico.
En un contexto global atravesado por tensiones comerciales y redefiniciones geopolíticas, el inicio de este ciclo adquiere un valor simbólico adicional para la segunda economía del mundo.
La celebración también tiene su versión televisiva masiva. La gala especial de la Televisión Central China, emitida por China Central Television (CCTV), convoca a cientos de millones de espectadores y combina espectáculos artísticos tradicionales con innovaciones tecnológicas de alto impacto.
Es uno de los programas más vistos del planeta cada año.
El Año Nuevo Chino ya no es exclusivo de Asia. Grandes capitales del mundo organizan festivales y desfiles que reflejan la creciente influencia cultural y económica de China en el escenario internacional.
Más que un simple cambio de calendario, la Fiesta de la Primavera es una demostración de identidad nacional, cohesión social y proyección global.