Se trata del decimocuarto viaje del mandatario a suelo estadounidense desde que asumió la Presidencia. Una cifra que no pasa desapercibida en medio de un clima político interno marcado por el debate de la reforma laboral y la convocatoria a un paro general impulsado por la CGT.
Milei partió rumbo a Washington para participar este viernes de la sesión inaugural del flamante Consejo de Paz. Previamente, visitará el Instituto de la Paz Donald J. Trump, ubicado frente al Departamento de Estado y a metros del Monumento a Abraham Lincoln.
La comitiva oficial es reducida: lo acompañan el canciller Pablo Quirno y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Tras el evento central —donde se descuenta una nueva foto junto a Trump— el Presidente permanecerá algunas horas en la Base Aérea Andrews antes de regresar al país, con arribo previsto a Buenos Aires el viernes por la mañana.
El Consejo de Paz promovido por Trump busca posicionarse como una alternativa a la Organización de las Naciones Unidas en escenarios de alta tensión internacional, entre ellos el conflicto en Gaza. En ese marco, la presencia de Milei refuerza su alineamiento político con el liderazgo republicano y su apuesta a consolidar vínculos directos con la Casa Blanca.
Pero la agenda internacional del mandatario no se detiene allí. Según confirmaron fuentes oficiales, Milei volverá a Estados Unidos en marzo para participar, el 7 de ese mes, de una reunión de presidentes latinoamericanos convocada por Trump.
Además, entre el 9 y el 11 de marzo, estará presente en Argentina Week, una feria de inversiones que —según definió el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford— será “el mayor road show de inversiones para el país del que se tenga registro reciente”. Allí se buscará presentar oportunidades en sectores estratégicos como minería, energía y tecnología ante inversores globales.
Desde la Casa Rosada sostienen que estos encuentros representan una oportunidad clave para atraer capitales en un contexto de ajuste fiscal, apertura económica y búsqueda de financiamiento externo.
La gira presidencial se produce en paralelo a un escenario doméstico complejo. El Gobierno impulsa una profunda reforma laboral que genera fuerte rechazo sindical y que derivó en la convocatoria a un paro general.
Mientras Milei apuesta a consolidar su perfil internacional y fortalecer su vínculo con Trump, en el plano local enfrenta el desafío de sostener el respaldo político a su programa de reformas estructurales.
El contraste es marcado: afuera, gestos diplomáticos y búsqueda de inversiones; adentro, debate parlamentario, protestas y presión gremial.
Con una agenda breve pero cargada de simbolismo político, el Presidente vuelve a apostar a la escena internacional como herramienta para apuntalar su proyecto económico y reforzar su posicionamiento ideológico en el tablero global.