La jornada se desarrolla en un clima de fuerte tensión política y social. Mientras en el recinto se discute uno de los cambios estructurales más profundos del régimen laboral argentino en las últimas décadas, en todo el país rige una huelga general sin movilización formal, aunque se prevé la presencia de manifestantes en las inmediaciones del Congreso.
La iniciativa propone modificaciones sustanciales en distintos ejes del sistema laboral, entre ellos:
Cambios en el régimen de indemnizaciones.
Reducción de aportes patronales para nuevas contrataciones.
Reformas en la legislación sindical.
Nuevas condiciones para el ejercicio del derecho de huelga.
Incentivos a la formalización del empleo.
Durante el debate en comisión, el oficialismo aceptó introducir cambios, entre ellos la eliminación del polémico artículo que modificaba el esquema de pago de licencias por enfermedad o accidente no laboral, tras reconocer errores en su redacción y ante la resistencia incluso de bloques dialoguistas.
Si el texto se aprueba con modificaciones, deberá volver al Senado para su sanción definitiva, lo que podría demorar su entrada en vigencia.
El principal desafío de La Libertad Avanza y sus aliados es alcanzar el quórum necesario para abrir la sesión. El oficialismo confía en lograrlo, aunque con un margen ajustado, en un contexto complicado por la medida de fuerza que afecta vuelos y traslados desde el interior del país.
Unión por la Patria, la izquierda y otros bloques opositores anticiparon que no facilitarán el quórum, lo que obliga al oficialismo a garantizar la presencia plena de sus propios legisladores y aliados.
La coincidencia entre el tratamiento parlamentario y el paro general profundiza la carga simbólica del debate. Para el Gobierno, la reforma laboral es una herramienta clave para “modernizar” el mercado de trabajo, reducir la litigiosidad y fomentar la creación de empleo privado.
Para la CGT y las centrales sindicales, en cambio, se trata de una iniciativa regresiva que recorta derechos históricos y debilita la protección de los trabajadores.
El resultado de la sesión no solo definirá el futuro inmediato del proyecto, sino que también marcará el tono de la relación entre el Gobierno y el movimiento sindical en los próximos meses, en un escenario atravesado por ajustes fiscales, caída del empleo industrial y creciente conflictividad laboral.
La votación, prevista para esta misma jornada, será un nuevo test político para el oficialismo en el Congreso y un punto de inflexión en el debate sobre el modelo laboral que se busca consolidar en la Argentina.