jueves 19 de febrero de 2026 - Edición Nº2633

Generales | 19 feb 2026

Estamos en problemas

Alerta en Tierra del Fuego: 6 de cada 10 chicos sufren algún tipo de acoso digital

17:33 |Un dato estremecedor volvió a poner en agenda una problemática que crece en silencio en Tierra del Fuego. El especialista en investigación criminal y prevención del grooming, reveló en Radio Provincia que en la provincia “aproximadamente 6 de cada 10 niños, entre cuarto y sexto grado, sufren algún tipo de acoso”. La cifra, lejos de ser una estadística aislada, expone la dimensión de una crisis que atraviesa a las escuelas, a las familias y al sistema judicial, y que -según advirtió el especialista- no cuenta con herramientas legales ni políticas públicas acordes a la velocidad con la que evolucionan las tecnologías.


Solo en Río Grande, durante el último año, se registraron al menos nueve casos denunciados de videos realizados con inteligencia artificial utilizando rostros de menores para generar contenido sexual o humillante.

“Esos son los que llegaron a denuncia formal. Imaginemos cuántos pueden existir sin denunciar”, advirtió Aníbal Lazzaroni.

El especialista explicó que el aumento de casos también está vinculado a una mayor conciencia social: hoy más familias denuncian. Sin embargo, aclaró que sin denuncia no hay investigación posible. “La justicia no es mágica”, señaló.

Vacíos legales frente a la inteligencia artificial

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la falta de actualización normativa. Argentina fue pionera en 2013 con la ley contra el grooming, pero desde entonces —según Lazzaroni— el marco legal avanzó muy poco frente a un escenario tecnológico que cambió de manera vertiginosa.

Hoy, la utilización de imágenes públicas para generar videos falsos con inteligencia artificial deja a las víctimas “a la buena de Dios” en una primera instancia. Fiscales y jueces, sostuvo, necesitan nuevas herramientas para actuar con mayor rapidez y eficacia.

Entre las propuestas planteadas aparece la figura del “agente encubierto cibernético” y la implementación de un ciberpatrullaje constante, no limitado a investigaciones posteriores a una denuncia. El especialista mencionó como ejemplo a Chile, que cuenta con un departamento especializado en ciberpatrullaje con resultados significativos.

El impacto psicológico y el riesgo extremo

El problema no se reduce a un delito informático. El impacto es profundamente emocional y psicológico. Lazzaroni advirtió que este tipo de exposiciones puede derivar en cuadros severos de angustia e incluso intentos de suicidio.

“Para un niño, las redes sociales son su enlace social”, explicó. A diferencia de los adultos, que utilizan los dispositivos como herramientas de trabajo o entretenimiento, para los menores la vida digital es parte central de su identidad y pertenencia.

A diferencia del acoso escolar tradicional, el ciberacoso es permanente: acompaña al menor las 24 horas del día.

Juegos en línea y captación a través del juego

El especialista también alertó sobre los riesgos en plataformas de videojuegos en línea como Roblox o Minecraft, donde existe interacción directa entre adultos y menores. Recordó que la delincuencia digital utiliza el juego como puerta de entrada, replicando una estrategia histórica de captación.

En ese marco, mencionó que varios países ya avanzan en restricciones más severas, como la prohibición de redes sociales para menores de 16 años en algunos territorios.

Tecnología sin límites y salud en riesgo

El fenómeno no solo impacta en el plano emocional. Lazzaroni señaló que existe un aumento del 30% en el uso de anteojos en nivel inicial por exceso de pantallas, más allá de patologías congénitas. El uso intensivo de celulares —con un esfuerzo visual 70 veces mayor que el de un monitor— también genera consecuencias físicas en edades tempranas.

Falta de política integral

El diagnóstico es contundente: la provincia enfrenta una verdadera pandemia digital entre menores, pero carece de una estrategia interdisciplinaria integral que articule:

  • Educación preventiva sistemática en escuelas.

  • Formación específica para padres.

  • Herramientas tecnológicas para fuerzas de seguridad.

  • Actualización legislativa provincial y nacional.

  • Equipos psicológicos especializados en ciberacoso.

Mientras los delitos mutan y se sofisticán, la respuesta institucional avanza a otro ritmo.

Los números expuestos —6 de cada 10 chicos en situación de acoso— no admiten relativizaciones. La problemática ya no puede leerse como episodios aislados ni como “cosas de chicos”. Se trata de una crisis estructural que interpela a la política, a la justicia y a la sociedad en su conjunto.

Porque detrás de cada estadística hay una infancia vulnerada en la virtualidad, y un Estado que aún no logra adaptarse a la velocidad de los riesgos digitales.

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