domingo 22 de febrero de 2026 - Edición Nº2636

Generales | 22 feb 2026

Vuelvo a casa Mamá

“Adultescencia”: cuando los adultos siguen viviendo con mamá y papá por necesidad o comodidad

21:17 |Un fenómeno social que creció de manera sostenida en los últimos años comenzó a ser noticia y objeto de análisis. Cada vez son más los jóvenes y adultos que no logran o no desean abandonar el hogar familiar, con consecuencias directas tanto en la vida familiar como en la economía y el desarrollo personal. La llamada “adultescencia” surge como un concepto para describir este patrón: personas que, aún transitando la adultez, continúan viviendo con sus padres ya sea por comodidad -evitando afrontar gastos de alquiler y servicios- o porque las condiciones económicas dificultan la independencia.


Según distintos sociólogos y economistas, esta realidad no solo responde a una decisión individual, sino que refleja cambios estructurales en el mercado laboral, el acceso a la vivienda y los costos de vida que afectan especialmente a los sectores que buscan insertarse de manera estable en la economía formal.

¿Por qué sigue creciendo este fenómeno?

El término “adultescencia” no es una moda sociológica, sino una descripción de una situación concreta: personas que superan ampliamente la mayoría de edad y continúan en el hogar parental por una combinación de factores:

1. Dificultades económicas: La precariedad laboral —contratos temporales, trabajo informal, ingresos que no permiten ahorrar— complica la posibilidad de alquilar o comprar una vivienda propia. Para muchos, la alternativa de seguir en la casa familiar es la única viable durante largos períodos.

2. Costos crecientes de vida: Los servicios básicos, alimentos, transporte y otros gastos cotidianos continúan aumentando, empujando a los jóvenes a mantenerse en un entorno donde los costos están subsidiados por una familia que, en muchos casos, ya enfrentó esos mismos retos décadas atrás.

3. Mercado de alquileres inaccesible: En ciudades con fuertes demandas de vivienda, los alquileres representan un porcentaje demasiado alto del salario promedio, lo que inhibe la independencia habitacional.

4. Cultura familiar y comodidad: Más allá del aspecto económico, existe también una elección cultural. Para algunos, permanecer en el hogar paterno representa comodidad y una red de apoyo emocional, un espacio donde los costos y las responsabilidades están compartidos.

Entre elección y necesidad

Lo que distingue a la “adultescencia” de simplemente vivir con los padres tras terminar los estudios es la duración prolongada en el hogar familiar y la ausencia de un plan claro de transición hacia la independencia. Algunos especialistas señalan que la falta de presión económica externa (como un alquiler alto o la necesidad de un ambiente propio) puede retrasar la adopción de responsabilidades típicas de la adultez.

Sin embargo, no siempre se trata de una elección voluntaria. Muchas veces el regreso al hogar parental —aun después de haber vivido de forma independiente— es forzado por una pérdida de empleo, una ruptura económica familiar o la imposibilidad de sostener un alquiler en el contexto de altos costos de vida.

Impactos en la convivencia familiar

La convivencia prolongada entre adultos y padres puede traer consigo tensiones y ajustes:

  • Espacio y privacidad: la reducción de espacio para cada individuo obliga a redefinir límites y roles dentro del hogar.

  • Expectativas y autonomía: las familias deben negociar responsabilidades, horarios y decisiones económicas, lo cual no siempre es sencillo cuando los miembros tienen ritmos de vida diferentes.

  • Relaciones intergeneracionales: la dependencia económica puede generar frustración o sentimientos de estancamiento en los jóvenes, mientras que los padres pueden sentir presión adicional por sostener a más integrantes del hogar.

Consecuencias sociales y económicas

El fenómeno no es solo un tema familiar, sino también una realidad con implicancias más amplias:

  • Demanda habitacional: el retraso en la independencia habitacional puede influir en la demanda de vivienda, afectando el mercado inmobiliario.

  • Mercado laboral: jóvenes que demoran su salida del hogar familiar pueden aceptar trabajos de menor calidad o bajos salarios con menor presión para mejorar sus condiciones.

  • Ahorro y consumo: aunque vivir con los padres puede permitir ahorrar, también puede limitar patrones de consumo y planificación financiera independiente.

¿Es una tendencia reversible?

Los expertos señalan que revertir esta situación no depende únicamente de decisiones individuales, sino de políticas públicas integrales que contemplen:

  • Acceso a créditos y programas de vivienda accesibles para jóvenes y familias de ingresos medios.

  • Promoción de empleos estables con salarios acordes al costo de vida.

  • Programas de acompañamiento para la transición a la adultez, que incluyan educación financiera y planificación familiar.

El Fenomeno

La “adultescencia” revela una intersección compleja entre condiciones económicas, mercado laboral, cultura familiar y expectativas personales. No se trata únicamente de una elección cómoda o egoísta, sino de una realidad que emerge de un contexto social y económico más amplio.

Mientras continúa el debate sobre sus causas y efectos, la pregunta que se instala es cómo construir un entorno donde los jóvenes no sientan que la independencia es un lujo inalcanzable, sino una etapa posible y sostenible de la vida.

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