domingo 01 de marzo de 2026 - Edición Nº2643

Generales | 28 feb 2026

Caida de la actividad

La construcción se desploma: ya se perdieron 120 mil empleos

La industria de la construcción atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. Con una caída acumulada del 25% en la actividad y 120.000 puestos de trabajo perdidos, el sector advierte que el ajuste fiscal, la paralización de la obra pública nacional y la apertura económica están generando un impacto directo sobre el empleo y la producción.


El dato fue confirmado por el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, quien describió el escenario como una “crisis profunda” derivada principalmente de la “casi total ausencia de inversión pública nacional”.

La construcción, históricamente uno de los motores del empleo en Argentina por su efecto multiplicador, hoy refleja con crudeza las consecuencias del nuevo esquema económico. Desde mediados de 2023 hasta 2024 la actividad se contrajo un 25%, un retroceso que arrastró miles de despidos en empresas grandes, medianas y pequeñas.

Si bien algunas provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza mantienen cierto dinamismo, ese movimiento resulta insuficiente para compensar la paralización de proyectos nacionales que solían sostener el nivel de actividad. A esto se suma un mercado inmobiliario privado que Weiss definió como “tranquilo”, con créditos hipotecarios que no logran generar el volumen necesario para reactivar el sector.

Pero el problema no se limita al freno de la obra pública. El titular de la Cámara también puso el foco en la apertura económica y en la dificultad de competir con países como China. “Es muy difícil competir contra potencias que operan con costos subsidiados y volúmenes inalcanzables para la industria nacional”, advirtió.

El debate, según planteó, no es solo macroeconómico sino social: “Si nuestra idea es que los consumidores argentinos compren lo más barato posible, está bárbaro, pero tenemos que pensar también en el empleo”. En ese marco, alertó que el mundo enfrenta un “gravísimo problema de empleo”, una situación que podría agravarse con la irrupción de nuevas tecnologías y con esquemas comerciales sin protección para la industria local.

El dirigente también se refirió a las críticas del Gobierno hacia grandes grupos industriales y remarcó que existe una diferencia entre empresas ineficientes y compañías competitivas que necesitan condiciones de igualdad para subsistir. “Las compañías eficientes hay que defenderlas”, afirmó, cuestionando los ataques públicos y advirtiendo que una apertura sin matices puede profundizar las consecuencias sociales.

El impacto ya es visible: el propio sector reconoce que en el camino se perdió alrededor del 30% de la mano de obra en algunos segmentos. La construcción, que suele ser un termómetro inmediato del ciclo económico, hoy expone con números concretos la contracara del plan oficial: equilibrio fiscal y baja de inflación, pero con un costo elevado en términos de empleo.

Mientras el Gobierno sostiene que el orden macro es condición indispensable para el crecimiento futuro, en el presente miles de trabajadores quedaron fuera del sistema.

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