El Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7 decretó la quiebra de la cadena Garbarino, una de las empresas más emblemáticas del sector de electrodomésticos en la Argentina, poniendo fin a un largo proceso de crisis que comenzó a profundizarse hace varios años.
La decisión fue firmada por el juez Fernando D’Alessandro, quien ordenó la liquidación completa de la compañía tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2021, instancia en la que la empresa intentó negociar un acuerdo con sus acreedores que nunca logró reunir las mayorías necesarias.
Con esta resolución, Garbarino pierde definitivamente el control sobre su patrimonio, que pasará a manos de la sindicatura designada por la Justicia, encargada de avanzar con el proceso de liquidación de los bienes.
Además, el fallo inhabilitó para ejercer el comercio al presidente de la empresa Carlos Rosales, a la vicepresidenta María Marta Facio y al director Gabriel Rosales, quienes tampoco podrán salir del país hasta octubre de 2026, cuando se presente el informe final de la sindicatura.
La quiebra no solo afecta a la casa matriz. La decisión judicial también alcanza a las firmas Tecnosur y Digital Fueguina, empresas vinculadas societariamente al grupo empresario.
En particular, la situación de Digital Fueguina vuelve a poner sobre la mesa una de las historias más dolorosas del proceso de crisis del grupo.
La fábrica, radicada en Tierra del Fuego, cerró sus puertas hace años, dejando a decenas de trabajadores en una situación absolutamente irregular. Durante todo este tiempo, los empleados no percibieron sueldos, indemnizaciones ni respuestas concretas mientras el proceso judicial se extendía sin definiciones.
El resultado fue una especie de limbo laboral en el que los trabajadores quedaron atrapados: sin empresa funcionando, sin despidos formales y sin el cobro de las indemnizaciones que la ley establece.
Para muchas familias fueguinas, la caída de la empresa significó la pérdida total de su fuente de ingreso, sin que hasta ahora existiera una resolución definitiva sobre su situación laboral.
Garbarino fue durante décadas una de las cadenas de electrodomésticos más importantes del país, con cientos de locales distribuidos en distintas ciudades y miles de empleados en todo el territorio nacional.
Sin embargo, el deterioro financiero, las deudas acumuladas y el fracaso del proceso de reestructuración terminaron por sellar su destino.
En el fallo judicial también se ordenó la clausura y revisión de distintos locales comerciales, entre ellos los ubicados sobre Avenida Cabildo, la calle Uruguay y en el barrio porteño de Almagro, como parte del proceso de liquidación de activos.
El decreto de quiebra llega después de años de incertidumbre, promesas incumplidas y procesos judiciales inconclusos.
Para los trabajadores de Digital Fueguina, especialmente en Tierra del Fuego, la resolución representa el cierre formal de una etapa marcada por el abandono empresarial, aunque todavía queda pendiente el proceso de liquidación que determinará si finalmente podrán recuperar parte de lo que se les adeuda.
Mientras tanto, la caída de Garbarino se suma a la lista de empresas que en los últimos años terminaron desapareciendo en medio de crisis financieras, cambios en el consumo y modelos de negocio que no lograron adaptarse a la nueva economía.
Una historia empresarial que termina en los tribunales, pero que deja un saldo humano mucho más profundo en los trabajadores que durante años quedaron esperando una respuesta que nunca llegó.