sábado 07 de marzo de 2026 - Edición Nº2649

Generales | 7 mar 2026

Desigualdad y pobreza

8M: las mujeres ganan hasta 30% menos que los hombres y viven mayor precarización laboral

19:43 |En el marco de un nuevo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, los datos sobre la situación laboral y económica de las mujeres en Argentina vuelven a poner en evidencia una profunda desigualdad estructural. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que las mujeres no solo participan menos del mercado laboral que los varones, sino que además perciben ingresos significativamente menores y concentran los niveles más altos de pobreza.


Según el relevamiento, los ingresos de los varones son entre un 27,3% y un 29% superiores a los de las mujeres, una brecha que incluso se amplía hasta el 40% en el caso del trabajo informal. Esta desigualdad salarial se produce en un contexto donde la inserción laboral femenina sigue siendo menor y más precaria.

Menor participación y mayor desocupación

Uno de los indicadores más claros de esta desigualdad es la tasa de actividad. Actualmente, solo el 52,6% de las mujeres participa del mercado laboral, frente al 70,1% de los varones, lo que representa una diferencia de 17,5 puntos porcentuales.

A su vez, la desocupación también afecta en mayor medida a las mujeres. La tasa de desempleo femenina alcanza el 7,4%, mientras que entre los varones es del 5,9%.

La informalidad laboral también refleja esta brecha: el 38% de las mujeres trabaja en condiciones informales, frente al 35,5% de los hombres.

La feminización de la pobreza

Estas desigualdades estructurales terminan teniendo un impacto directo en los niveles de pobreza. De acuerdo con el informe, las mujeres representan el 64,2% de las personas con menores ingresos, un número que incluso empeoró respecto al 61,4% registrado el año anterior.

El análisis de los deciles de ingreso muestra una tendencia clara: a medida que aumentan los ingresos, disminuye la presencia femenina. En el sector de mayores ingresos, las mujeres representan apenas el 37%, mientras que los varones concentran el 63%.

Este fenómeno es lo que los especialistas denominan “feminización de la pobreza”, cuya contracara es la “masculinización de la riqueza”, donde los varones predominan entre quienes concentran los mayores recursos económicos.

Sectores feminizados y peor remunerados

Otro factor que explica la brecha salarial es la concentración de mujeres en sectores laborales históricamente peor remunerados. El caso más claro es el del trabajo doméstico, donde el 98,8% de quienes realizan esta actividad son mujeres.

Además, el informe advierte que la carga de tareas dentro del hogar continúa siendo profundamente desigual: las mujeres dedican en promedio tres horas más por día que los varones al trabajo doméstico no remunerado. Este tiempo destinado al cuidado y las tareas del hogar limita su acceso a empleos formales, mejores salarios y oportunidades de desarrollo profesional.

Menos patrimonio y menor presencia en los sectores de mayores ingresos

La desigualdad económica también se refleja en el patrimonio. Las mujeres están subrepresentadas entre quienes pagan impuestos progresivos, como Bienes Personales o el Impuesto a las Ganancias.

Solo el 32,8% de quienes tributan Bienes Personales son mujeres, mientras que el 30% paga Impuesto a las Ganancias, lo que evidencia una brecha patrimonial significativa.

Recortes en políticas de género

El informe también advierte sobre un fuerte retroceso en las políticas públicas destinadas a reducir las desigualdades de género. Según el análisis presupuestario, 7,5 de cada 10 programas orientados a reducir brechas de género sufrieron recortes o fueron directamente eliminados en el Presupuesto 2026.

Entre los ajustes más significativos se encuentran:

  • Moratoria previsional: -41,7%

  • Prestación Alimentar: -17,3%

  • Pensiones para Madres de siete hijos: recorte real

  • Educación Sexual Integral (ESI): caída del 98% del presupuesto

Además, programas laborales destinados a promover la inserción de mujeres en el mercado de trabajo, como Potenciar Trabajo, Registradas y Potenciar Inclusión Joven, fueron prácticamente eliminados.

En el caso de las políticas destinadas a prevenir y asistir situaciones de violencia de género, el informe señala un ajuste del 86,5% respecto de 2023. Como consecuencia, las asistencias a través de la Línea 144 cayeron un 90% en 2025 en comparación con 2023.

Impacto del modelo económico

El estudio también analiza el impacto diferencial de las políticas económicas recientes. Algunos sectores particularmente feminizados registraron fuertes retrocesos.

En el trabajo en casas particulares, por ejemplo, se perdieron más de 22.000 puestos entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, mientras que el salario real cayó un 35,2%.

En el ámbito educativo, donde el 73,1% del personal docente son mujeres, la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) implicó la pérdida de aproximadamente un 12% del salario.

A esto se suma el impacto previsional: el congelamiento del bono para jubilados de la mínima —donde las mujeres están sobrerrepresentadas— provocó que la jubilación mínima se ubique un 18,3% por debajo de los niveles de 2023.

Además, el veto a la extensión de la moratoria previsional genera un escenario crítico: 9 de cada 10 mujeres no podrán acceder a una jubilación ordinaria, quedando relegadas a la PUAM, que paga solo el 80% del haber mínimo y exige una edad mayor.

Un desafío estructural

Los datos revelan que, pese a los avances en materia de derechos y participación social, las mujeres continúan enfrentando profundas desigualdades económicas y laborales en Argentina.

En este contexto, el 8 de marzo vuelve a poner en agenda no solo la lucha por la igualdad de derechos, sino también la necesidad de políticas públicas que permitan cerrar las brechas salariales, laborales y sociales que todavía persisten entre mujeres y varones.

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