Durante una asamblea convocada por sectores gremiales en la sede de la obra social, Rosana —afiliada a OSEF— tomó la palabra y protagonizó uno de los momentos más dramáticos de la jornada. La mujer, que apenas puede caminar y se moviliza con un bastón, terminó descompensada y llorando desconsoladamente tras relatar la situación que vive para poder acceder a su medicación.
Su testimonio fue crudo y directo, cargado de angustia e impotencia frente a un sistema que, según denunció, no le garantiza algo básico: poder continuar con sus tratamientos.
“La pelota con las putas farmacias y vamos a putear a los de las farmacias que son privados. Esto, acá el directorio de mierda de OSEF nos tiene que dar una respuesta. No puede ser que tengamos que andar sufriendo, pariendo”.
Rosana explicó que padece diabetes, hipertensión y otros problemas de salud que requieren medicación permanente. Sin embargo, asegura que debe recorrer farmacias por toda la ciudad para intentar conseguir remedios que la obra social debería garantizar.
“No puedo caminar, hermano, no puedo caminar. Tengo que andar recorriendo medio Ushuaia por las farmacias a ver si consigo mi medicación”.
En medio de su intervención también cuestionó el destino de los aportes que realizan los afiliados.
“¿Dónde mierda está mi plata? ¿Dónde mierda? Exijamos de una puta vez las cosas donde tenemos que pedirlas. Al gobernador, al directorio, a quien carajo sea. Basta, locos, nos están matando”.
El momento más duro llegó cuando la mujer, visiblemente agotada por la situación, no pudo contener el llanto y terminó quebrándose frente a todos los presentes.
“Estoy sin medicación… no puedo más. Esto llegó al límite. No puede ser que nos tengamos que quedar en putas redes sociales. Necesitamos una solución de una vez”.
Su relato refleja una realidad que miles de afiliados denuncian desde hace tiempo: medicamentos que no aparecen, tratamientos que se cortan y pacientes que deben arreglárselas solos para sostener su salud.
Sin embargo, mientras estas historias se multiplican, las respuestas siguen sin aparecer.
El gobierno provincial, encabezado por Gustavo Melella, no ha logrado revertir la crisis estructural de la obra social. Desde el directorio de OSEF, presidido por Mariana Hruby, tampoco llegan soluciones que cambien la realidad diaria de los afiliados.
Y mientras tanto, en la Legislatura provincial el tema aparece de manera esporádica entre discusiones políticas, pero para muchos trabajadores y jubilados la sensación es que la gravedad de la situación no ocupa el lugar central que debería.
La imagen que quedó en la sede de OSEF es difícil de ignorar: una mujer enferma, apoyada en un bastón, llorando de impotencia porque no puede acceder a los medicamentos que necesita.
Para muchos afiliados, esa escena resume la crisis de la obra social y también una pregunta que cada vez se escucha con más fuerza:
si la dirigencia política de la provincia está realmente viendo lo que está pasando o si, una vez más, el drama de miles de pacientes seguirá quedando en segundo plano.