USHUAIA.- El arribo del rompehielos ARA Almirante Irízar a la ciudad de Ushuaia marcó el cierre de una instancia central en las operaciones logísticas que coordinan la Armada Argentina y el Comando Conjunto Antártico. Luego de finalizar las tareas de reaprovisionamiento y el recambio de personal en diversas bases, la unidad naval ingresó a la capital fueguina con el objetivo de organizar los preparativos para la última fase del cronograma anual.
Desde el sábado, el buque permanece amarrado en el muelle comercial junto al logístico ARA Patagonia y el aviso ARA Puerto Argentino. En este sector se registra un intenso movimiento de carga para alistar los medios navales que intervendrán en el cierre de la operación. Las maniobras incluyen el embarque de combustible, alimentos y materiales diversos que resultan necesarios para garantizar el funcionamiento de las instalaciones argentinas en la Antártida.
Durante el transcurso de esta segunda etapa, el Irízar concretó recientemente el abastecimiento de la Base Antártica Conjunta Marambio tras casi una semana de labor constante. El rompehielos se posicionó en las cercanías de la Bahía Pingüino y al noreste de la Bahía López de Bertodano para transferir insumos generales y gasoil. Asimismo, se coordinó el repliegue de los efectivos y científicos que cumplieron su período de servicio en el sector.
El desarrollo de estas tareas contó con la supervisión del Comando Conjunto Antártico y el soporte técnico de los helicópteros Sea King pertenecientes a la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros. Estas unidades aéreas permitieron sostener el puente logístico entre la cubierta del buque y la base, facilitando el movimiento de suministros y personas en un entorno geográfico que presenta exigencias meteorológicas extremas para los operarios.
En una fase previa de la navegación, el rompehielos también había logrado el relevo de la dotación en la Base Antártica Conjunta Belgrano II, adonde llegó el 3 de febrero tras navegar entre bloques de hielo en el mar de Weddell. Desde la Bahía Vahsel, la tripulación trabajó junto a las aeronaves para desembarcar personal de la Dirección Nacional del Antártico y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, además de retirar los residuos históricos de la zona.
Las maniobras en Belgrano II representaron uno de los desafíos más importantes de la campaña actual por las dificultades del terreno, demandando siete días de trabajo coordinado por el denominado Grupo Playa. En paralelo a la logística, se realizaron investigaciones sobre cetáceos a cargo de la Fundación Cethus mediante el uso de hidrófonos. Con el buque ya instalado en Ushuaia, el operativo nacional se encamina ahora hacia su fase de cierre para asegurar el sostenimiento de la presencia argentina en el sur.