sábado 14 de marzo de 2026 - Edición Nº2656

Generales | 14 mar 2026

ALARMA EN LA CORDILLERA

Los glaciares fueguinos perdieron casi la mitad de su superficie en una década

00:24 |Un exhaustivo relevamiento científico de la provincia revela una retracción del 40% en las masas de hielo debido al calentamiento global. El informe, que actualiza el inventario oficial, busca blindar la protección de estas reservas de agua dulce frente a las presiones de la actividad extractiva.


USHUAIA.- Bajo la lupa de la Dirección General de Recursos Hídricos y con el rigor metodológico del IANIGLA-CONICET, se dieron a conocer los resultados de la actualización del Inventario Provincial de Glaciares para el período 2021-2023. El documento aporta sustento técnico para fortalecer el marco normativo que garantiza la integridad de estos ecosistemas estratégicos, situando la discusión en un plano de urgencia ante la evidencia de un cambio irreversible en la geografía fueguina.

El estudio permitió contabilizar 300 unidades glaciares compuestas, distribuidas en 320 polígonos que superan el umbral de 0,01 km². Este entramado de hielo abarca glaciares descubiertos, de escombro y manchones de nieve permanentes, cubriendo un total de 15,12 km² en el sector argentino de la isla. No obstante, los expertos advierten que existen pequeñas formaciones de difícil clasificación satelital que podrían representar otros 0,71 km² de superficie hídrica sólida en las cuencas del Canal Beagle y el Lago Fagnano.

La cifra más preocupante que arroja el informe es la drástica merma del "hielo descubierto", que sufrió una reducción del 40% entre 2013 y 2023. Este fenómeno no es un hecho aislado, sino que responde a una aceleración del retroceso que afecta principalmente a las geoformas situadas a menor altitud. La desaparición de glaciaretes y neveros de menor tamaño indica que el sistema está perdiendo sus defensas naturales, quedando cada vez más expuesto a las fluctuaciones del termómetro.

Incluso los "gigantes" de la provincia están sintiendo el impacto de la crisis climática. Cuerpos de hielo emblemáticos como el Vinciguerra, el Ojo del Albino y las masas que coronan el cordón Alvear registraron retracciones de entre el 20% y el 30% de su extensión. Los guardaparques y científicos reportan un escenario común en toda la zona: retroceso de los frentes, un marcado adelgazamiento del espesor y la aparición de nuevas lagunas donde antes solo había hielo.

Los datos técnicos encuentran su correlato en el clima regional, ya que entre 2016 y 2023 se detectaron "anomalías térmicas positivas" constantes. Este ascenso de las temperaturas medias provocó balances de masa negativos, lo que significa que los glaciares pierden mucha más agua por derretimiento de la que logran recuperar mediante las nevadas invernales, un proceso que se alinea con la tendencia global de degradación de ambientes de montaña.

Desde el punto de vista estratégico, el informe subraya que estos cuerpos de hielo no son solo parte del paisaje, sino "reservas estratégicas de agua dulce". Su rol como reguladores del ciclo hidrológico es vital para las ciudades fueguinas, ya que almacenan el recurso y lo liberan de forma gradual durante las temporadas secas. Además de su función ambiental, representan un activo económico irremplazable para el turismo de naturaleza y senderismo, pilares de la identidad local.

Finalmente, el documento echa por tierra los reclamos de sectores mineros que intentan flexibilizar la ley vigente. Frente al argumento de que la normativa frena el progreso, la respuesta técnica es clara: el desarrollo no puede sustentarse en la destrucción de las cuencas de origen. La protección del ambiente periglacial es innegociable, ya que funciona como una "infraestructura natural de agua" que garantiza la seguridad hídrica y la estabilidad climática de Tierra del Fuego para las próximas generaciones.

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