La decisión fue comunicada oficialmente a través de los canales de la categoría, donde se informó que las competencias no se disputarán y no serán reemplazadas por otras carreras, por lo que el campeonato tendrá dos fechas menos en su calendario.
Las pruebas se iban a disputar el 12 y el 19 de abril en los circuitos de Gran Premio de Bahréin y Gran Premio de Arabia Saudita, dos escenarios que en los últimos años se consolidaron como parte central de la expansión de la categoría en Medio Oriente.
La decisión llega en medio de una creciente tensión militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, con bombardeos, ataques cruzados y un clima de máxima inestabilidad en la región.
El conflicto se intensificó en las últimas semanas tras una serie de operaciones militares y el asesinato del líder supremo iraní, Ali Khamenei, hecho que profundizó la crisis política y militar en Medio Oriente y encendió las alarmas internacionales.
En ese contexto, desde la Fórmula 1 explicaron que las condiciones de seguridad y logística ya no permiten garantizar el desarrollo de los eventos en los países involucrados.
En el comunicado oficial, la organización señaló que:
“Los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudí no se celebrarán en abril. Debido a la situación actual en Oriente Medio, los Grandes Premios, junto con las rondas de la F2, la F3 y la Academia de la F1, no se celebrarán según lo previsto. Aunque se consideraron alternativas, no se realizarán sustituciones en abril”.

La guerra no solo genera riesgos de seguridad, sino también serias complicaciones logísticas para las escuderías.
Gran parte del equipamiento de los equipos permanece actualmente en Bahréin, donde semanas atrás se realizaron los tradicionales tests de pretemporada.
A esto se suma la creciente tensión en el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, cuya navegación se ha visto afectada por el conflicto y dificulta el traslado de materiales, monoplazas y equipamiento técnico.
Ante este escenario, las escuderías deberán reorganizar el retiro de su infraestructura antes de que la situación bélica se agrave aún más.
La cancelación de estas dos carreras representa el primer impacto concreto que tiene la guerra en Medio Oriente sobre el calendario deportivo internacional.
Sin embargo, analistas del mundo del deporte advierten que podría no ser el único. La inestabilidad regional también pone en duda otros eventos previstos en la zona.
Entre ellos aparece la posible sede de la Finalissima entre Selección Argentina y Selección de España, que inicialmente estaba prevista en Qatar.
Además, crecen las especulaciones sobre la participación de la Selección de Irán en el próximo Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Mientras la guerra escala y la incertidumbre domina el escenario internacional, el automovilismo mundial se ve obligado a reconfigurar su calendario, confirmando que los conflictos geopolíticos ya comienzan a impactar de lleno en el deporte global.