USHUAIA.- La madrugada del pasado domingo se transformó en una pesadilla para el joven periodista Gastón Gramajo, de 26 años, quien fue víctima de una feroz golpiza en las inmediaciones de un local bailable de esta ciudad. Según consta en la denuncia penal, el autor de la agresión sería Maximiliano Darío Seveca, un funcionario de 42 años que se desempeña como director de Obras Privadas en la estructura que conduce el intendente Walter Vuoto. El ataque le provocó al comunicador una fractura en el tabique nasal, diversos hematomas en el rostro, además de la destrucción de su teléfono personal y parte de su vestimenta.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, el agresor huyó de la escena a bordo de una camioneta Ford Ranger Raptor en el preciso instante en que la policía arribaba al sector. Antes de emprender la fuga, el conductor subió al vehículo a una mujer que se encontraba en estado de semiinconsciencia y que, según sus propios dichos, mantenía un vínculo de pareja con el atacante. El hecho ocurrió cerca de las seis de la mañana y dejó a la víctima ensangrentada bajo la asistencia de testigos ocasionales.
El caso adquiere un relieve institucional preocupante debido a que Seveca no habría actuado solo. El periodista y víctima de todo el entramado, relató a este medio que un subsecretario de la Jefatura de Gabinete también se encontraba en el sitio y lo increpó por sus opiniones en las redes sociales sobre la actual gestión municipal. Este segundo funcionario está siendo investigado no solo por las presuntas amenazas, sino también por haber facilitado el escape de Seveca antes de ser identificado por los uniformados.
Las conexiones entre ambos implicados exceden las paredes de la Municipalidad, ya que compartirían intereses comerciales fuera del ámbito público. Datos de la Inspección General de Justicia revelan que el agresor es propietario de una empresa de alquiler de autos y tendría como socio en ese emprendimiento privado al mismo subsecretario que participó del amedrentamiento durante la madrugada del domingo.
En comunicación directa con este medio, Gramajo manifestó su entereza a pesar de las lesiones recibidas y aclaró que su día laboral transcurrió de manera normal. “Hoy me presenté a trabajar normalmente porque no soy un ñoqui”, en referencia a versiones malintencionadas que circularon tras el incidente. El joven periodista detalló que luego de asistir al hospital para las radiografías de rigor, donde se confirmó la fractura, procedió a radicar la denuncia y entregar su ropa rota como elemento de prueba para las pericias.
La mayor preocupación que manifiesta el damnificado gira en torno a la preservación de las evidencias digitales. Gramajo expresó que tiene temor de que las grabaciones de las cámaras de seguridad del sector puedan ser borradas debido al peso político de los involucrados. El denunciante señaló que en la capital provincial ya han ocurrido casos donde las filmaciones desaparecen cuando hay agentes municipales comprometidos en hechos de violencia.
Sobre el trasfondo de la agresión, el joven periodista vinculó el ataque directamente con su postura crítica y la falta de respeto a la libertad de expresión en la ciudad. “Me siento afectado por la exposición, pero a la vez tranquilo porque me manejo con la verdad” frente a lo que definió como "campañas de trolls" financiadas o vinculadas contractualmente con el municipio para desprestigiar a los opositores.
“Hoy estoy explotado, sinceramente, por todo lo que pasó” pero “quería acomodar un poco las ideas, pasar este mal trago y pensar tranquilo para ver qué hago o cuál es el otro el otro paso a seguir, porque claramente la denuncia ya está hecha”.
“Ahora estamos esperando a ver si pueden conseguir las cámaras de afuera del boliche o alguna otra cámara, porque lo cierto es que yo no golpeé pero tengo el tabique fracturado, me pegaron dos funcionarios, me amenazaron primero y después me golpearon. Y fui y radiqué la denuncia correspondiente con la prueba pertinente. Entonces, nada, yo estoy esperando los pasos legales a seguir legales”.
Con el descargo penal ratificado y las lesiones debidamente constatadas, la justicia fueguina deberá ahora determinar las responsabilidades y avanzar sobre la figura de Seveca y su acompañante. El suceso ha provocado una fuerte reacción social en Ushuaia, donde se cuestiona el comportamiento de quienes ostentan cargos jerárquicos y se comportan como si la ciudad fuera un "patrón de estancia", según las palabras finales del joven agredido.