En números concretos, más de 1,6 millones de personas se encuentran sin trabajo en la Argentina. La cifra refleja un incremento significativo en relación con el año anterior y evidencia una mayor dificultad para absorber a quienes buscan empleo.
El informe también señala que, si bien la población económicamente activa creció, la cantidad de puestos de trabajo no acompañó ese aumento. Esto derivó en una mayor presión sobre el mercado laboral y en un incremento del número de desocupados.
Uno de los factores que explica esta dinámica es la caída del empleo formal, mientras que el trabajo informal mostró un leve crecimiento. Este fenómeno sugiere un deterioro en la calidad del empleo, además del aumento en la cantidad de personas sin ocupación.
El impacto fue particularmente fuerte entre los jóvenes. Tanto varones como mujeres de entre 14 y 29 años registraron subas más marcadas en los niveles de desempleo, consolidándose como uno de los grupos más afectados.
Además, los datos revelan que una parte importante de los desocupados lleva varios meses —e incluso más de un año— buscando trabajo, lo que refleja dificultades persistentes para reinsertarse en el mercado laboral.
A nivel sectorial, actividades como la construcción y el comercio concentran una proporción relevante de quienes perdieron su empleo en el último tiempo. En paralelo, algunas regiones urbanas presentan niveles de desocupación por encima del promedio nacional.
Pese a la difusión de estos datos, no hubo pronunciamientos oficiales tras el informe. El presidente Javier Milei no se refirió al tema en sus canales habituales, y desde distintas áreas del Gobierno evitaron hacer comentarios públicos.