En una entrevista radial, el exjefe comunal advirtió que la provincia atraviesa un escenario complejo, marcado por un déficit significativo y falta de previsibilidad. En ese marco, fue categórico: “No es momento de una reforma constitucional”, al considerar que las prioridades deben estar centradas en ordenar las cuentas públicas y atender las urgencias económicas y sociales.
Martín sostuvo que la crisis financiera no es reciente, sino el resultado de años de falta de planificación. Según planteó, los problemas actuales eran previsibles y responden a decisiones postergadas y a la ausencia de una estrategia de desarrollo sostenida.
En esa línea, también cuestionó el rol de los organismos de control y de la dirigencia política en general, al señalar que no se actuó con anticipación frente al deterioro de las finanzas provinciales. A su entender, reaccionar cuando la crisis ya está instalada limita las posibilidades de solución.
Otro de los ejes de su análisis fue el crecimiento del Estado, al que consideró excesivo. Sostuvo que el aumento del empleo público impacta negativamente en la eficiencia, reduce los recursos disponibles y genera mayor presión sobre los contribuyentes.
Además, advirtió sobre una pérdida de dinamismo en la economía fueguina, vinculada a la caída del salario real, la falta de oportunidades y el retroceso de la actividad industrial. Incluso mencionó que comienza a registrarse una migración de habitantes en busca de mejores condiciones.
En relación al contexto nacional, Martín reconoció que el país atraviesa un proceso de transformación profunda, aunque advirtió que estas medidas tienen efectos directos en economías regionales como la de Tierra del Fuego, especialmente en su entramado productivo.
Por último, dejó un mensaje hacia la dirigencia política al remarcar la necesidad de actuar con responsabilidad, decir la verdad y gobernar pensando en el conjunto de la sociedad.
Si bien descartó cualquier regreso a la actividad política, su reaparición no pasó desapercibida. Con un tono firme, advirtió que sin planificación, controles efectivos y prioridades claras, el futuro de la provincia podría volverse cada vez más incierto.