Con al menos seis subas en menos de un mes, el litro de súper pasó de $1.379 a más de $1.600. El impacto ya se siente en toda la economía y profundiza la presión sobre el costo de vida en la provincia.
Marzo dejó un dato contundente en Tierra del Fuego: el precio de los combustibles no dejó de subir. Lejos de tratarse de un ajuste puntual, el mes estuvo marcado por aumentos sucesivos que, semana tras semana, fueron empujando los valores en surtidor.
Hoy, cargar nafta cuesta mucho más que hace apenas unas semanas. El litro de súper, que a principios de mes rondaba los $1.379, ya supera los $1.600, consolidando una suba acelerada que golpea directamente el bolsillo de los fueguinos.
La clave del impacto está en la frecuencia. En marzo se registraron al menos seis incrementos, algunos de ellos en lapsos muy cortos, lo que generó una sensación constante de aumento.
En pocos días, los valores saltaron más de $100, y el acumulado mensual supera ampliamente el 8%. La dinámica no solo preocupa por el nivel de precios alcanzado, sino por la velocidad con la que se produjeron las subas.
En una provincia como Tierra del Fuego, donde el transporte es un componente esencial, el aumento del combustible no queda limitado al surtidor.
Su impacto se traslada rápidamente a toda la economía:
suben los costos logísticos
aumentan los precios en góndola
se encarecen servicios y traslados
Cada incremento en la nafta termina repercutiendo en el costo de vida general, profundizando la presión sobre los ingresos.
a suba de los combustibles se da en paralelo a un escenario económico complejo, con inflación sostenida y caída del poder adquisitivo.
En ese marco, cada aumento no solo implica pagar más por cargar el tanque, sino también enfrentar un encarecimiento progresivo de la vida cotidiana.
El comportamiento de los precios durante este mes deja una señal clara: la volatilidad en los combustibles llegó para quedarse.
Sin un horizonte de estabilidad a la vista, la incertidumbre crece de cara a lo que viene.