sábado 28 de marzo de 2026 - Edición Nº2670

Nacionales | 28 mar 2026

Todo aumenta

Se acelera la inflación y crece la presión: marzo podría volver a perforar el 3%

20:03 |La dinámica inflacionaria en Argentina vuelve a encender señales de alerta. Luego de varios meses donde el Gobierno buscó consolidar una desaceleración, los datos de alta frecuencia de las últimas semanas muestran un cambio de tendencia: marzo podría cerrar con una inflación superior al 3%, impulsada por una combinación de factores estacionales, energéticos y monetarios.


El fenómeno no responde a una única causa. Por el contrario, se trata de un escenario donde confluyen variables internas y externas que empiezan a tensionar el delicado equilibrio económico que el Ejecutivo intenta sostener.

Combustibles y efecto internacional: el impacto del conflicto en Medio Oriente

Uno de los factores más determinantes detrás de la aceleración inflacionaria es el fuerte aumento en los combustibles. Desde el recrudecimiento del conflicto entre Irán y otros actores internacionales, el precio del petróleo a nivel global se vio presionado al alza, generando un traslado directo a los surtidores en Argentina.

En ese marco, los precios de la nafta acumulan subas cercanas al 20% desde el inicio de la crisis, con un retraso estimado de alrededor del 15% adicional para alcanzar la paridad de exportación. Esto anticipa que el impacto inflacionario del combustible aún no está completamente absorbido, lo que seguirá presionando sobre los costos logísticos y, en consecuencia, sobre los precios finales.

Factores estacionales: educación y consumo

A este escenario se suman factores estacionales típicos del mes de marzo. El inicio del ciclo lectivo genera un incremento en rubros clave como indumentaria, útiles escolares, transporte y servicios educativos, todos con fuerte incidencia en el índice general.

Si bien este componente es transitorio, se da en un contexto donde la inflación núcleo —la que excluye precios regulados y estacionales— también muestra signos de reactivación, lo que enciende una luz amarilla sobre la tendencia de fondo.

Política monetaria: más liquidez, más presión

El segundo eje que explica la aceleración de precios tiene que ver con la política monetaria. El Banco Central de la República Argentina decidió reducir los encajes bancarios en 5 puntos porcentuales, una medida que implica liberar liquidez en el sistema financiero.

Si bien el objetivo es reactivar el mercado de crédito y consolidar un esquema monetario más dinámico, la contracara es una mayor circulación de pesos, lo que en una economía con baja demanda de dinero puede traducirse en presión inflacionaria.

En paralelo, el Gobierno intenta sostener lo que considera sus principales anclas: una tasa de interés controlada y un tipo de cambio relativamente estable. Sin embargo, este equilibrio se vuelve cada vez más frágil frente a shocks externos y expectativas internas.

Dólar estable, pero con tensiones latentes

Por ahora, el frente cambiario se mantiene relativamente calmo. La estabilidad del dólar se apoya en varios factores: importaciones contenidas, ingreso de divisas por emisiones de deuda y una leve desdolarización de carteras.

Sin embargo, este esquema tiene límites. La apreciación del tipo de cambio real —es decir, un dólar que corre por detrás de la inflación— comienza a generar dudas sobre su sostenibilidad en el tiempo, especialmente si la inflación vuelve a acelerarse.

Mercado financiero: señales mixtas

En este contexto, los instrumentos en pesos, particularmente los ajustados por inflación, vienen mostrando un mejor desempeño frente a los activos en dólares. No obstante, los analistas empiezan a recomendar cautela.

El buen rendimiento reciente abre la puerta a una toma de ganancias y a una rotación hacia activos más conservadores, en un escenario internacional todavía inestable y con riesgos latentes.

Un equilibrio cada vez más delicado

La combinación de inflación en alza, mayor liquidez y presión en precios clave como los combustibles plantea un escenario complejo para el Gobierno. Si bien aún no se trata de un desborde inflacionario, los indicios de aceleración marcan un quiebre en la tendencia descendente que se buscaba consolidar.

De cara a los próximos meses, el principal desafío será sostener las anclas sin profundizar los desequilibrios. La economía argentina vuelve así a moverse en un terreno conocido: el de una estabilidad frágil, donde cualquier variable puede reconfigurar rápidamente el escenario.

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