l cierre de marzo deja un panorama cada vez más preocupante para la industria fueguina. En la ciudad de Río Grande, las primeras desvinculaciones ya son una realidad y todo indica que podrían multiplicarse en las próximas semanas.
El caso más reciente se da en el Grupo Radio Victoria Argentina, donde al menos 25 trabajadores contratados no verán renovados sus vínculos laborales a partir del 31 de marzo. La medida impacta directamente en operarios de la planta ubicada en el Parque Industrial, uno de los núcleos productivos más importantes de la provincia.
Pero el dato más inquietante no termina ahí. Según trascendió, la empresa avanzaría en junio con la desvinculación del total del personal contratado, dejando abierta una incógnita aún mayor: qué ocurrirá desde julio con los trabajadores de planta permanente.
La decisión empresarial se enmarca en un contexto de caída de la producción, retracción del consumo y una baja sostenida en la demanda de productos electrónicos, un combo que comienza a traducirse en ajuste directo sobre el empleo.
Radio Victoria no es una firma menor dentro del esquema industrial fueguino. Produce para marcas reconocidas como TCL, Hitachi, RCA, Alcatel y ZTE, abarcando desde televisores hasta telefonía móvil y electrodomésticos. Su situación, por lo tanto, no es un hecho aislado, sino un síntoma de un problema más profundo.
En los pasillos de las fábricas y entre los trabajadores del sector, la preocupación crece. Hay temor por un efecto dominó que alcance a otras empresas del polo industrial, en un escenario donde los niveles de actividad no logran repuntar y las señales desde el mercado no son alentadoras.
El ajuste, que durante meses se insinuó en forma de reducción de turnos y caída en la producción, comienza ahora a materializarse en despidos concretos. Y con ello, el impacto social empieza a sentirse con más fuerza en la ciudad.
El interrogante que sobrevuela es claro: si este es solo el comienzo de una ola de desvinculaciones o el anticipo de una crisis más profunda en el entramado productivo fueguino.
Mientras tanto, detrás de cada número hay familias, ingresos que se pierden y una economía local que se resiente. En una ciudad donde la industria es motor central, cada puesto de trabajo que se pierde no es un dato más: es una señal de alarma.