La educación en Tierra del Fuego vuelve a entrar en zona de conflicto. Lo que ya se ha vuelto una constante en el calendario escolar —paros, asambleas y medidas de fuerza— suma ahora un nuevo capítulo con la confirmación de un paro docente de 48 horas para la próxima semana.
La decisión fue tomada en el congreso provincial del SUTEF, donde más de 140 delegados definieron un plan de lucha que se extenderá hasta el 10 de abril y que tendrá su punto más crítico entre el miércoles 8 y el jueves 9, con una paralización total de actividades en toda la provincia.
Pero el conflicto no empieza ahí. Desde el lunes 6, las instituciones educativas funcionarán atravesadas por asambleas permanentes, lo que en la práctica implica un desarrollo irregular de las clases.
El malestar docente tiene múltiples frentes. Por un lado, el rechazo a la propuesta salarial del 1%, considerada insuficiente frente al contexto inflacionario. Por otro, la falta de convocatoria a paritarias y los problemas administrativos en la asignación de cargos y horas.
A esto se suma un punto sensible: el retraso en la fecha de pago, que terminó de tensar la relación entre el sector educativo y el Gobierno provincial.
Desde el gremio no solo exigen una recomposición salarial urgente, sino también mayor presupuesto para el sistema educativo y el tratamiento de una Ley de Financiamiento que permita dar previsibilidad al sector.
El plan de lucha incluye movilizaciones en las tres ciudades de la provincia —Ushuaia, Río Grande y Tolhuin—, con marchas, ollas populares y acciones de visibilización.
El miércoles 8, en la primera jornada del paro, la movilización principal será en Ushuaia, con una marcha hacia la Legislatura provincial para exigir el tratamiento urgente de la Ley de Financiamiento Educativo.
Al día siguiente, las protestas se replicarán en toda la provincia, consolidando un escenario de fuerte conflictividad.
La reiteración de medidas de fuerza vuelve a poner sobre la mesa una realidad que preocupa a las familias fueguinas: la falta de continuidad en el dictado de clases.
Cada nuevo paro profundiza una situación que parece estructural, donde el ciclo lectivo avanza de manera fragmentada y condicionada por conflictos salariales y presupuestarios que no logran resolverse.
Mientras tanto, el reclamo docente gana volumen y presencia en la calle, y la respuesta del Gobierno aún no aparece con la contundencia que el sector exige.
En este contexto, la próxima semana se perfila nuevamente sin normalidad en las aulas. Y con un conflicto que lejos de cerrarse, parece escalar.