domingo 05 de abril de 2026 - Edición Nº2678

Nacionales | 5 abr 2026

Màs complicado

Adorni en la mira: nuevas inconsistencias patrimoniales golpean al Gobierno y reavivan viejos errores políticos

11:12 |La situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comienza a transformarse en un problema político de envergadura para el gobierno nacional. Lo que en un principio fue presentado como una figura ascendente dentro del esquema libertario -desde la vocería presidencial hasta su proyección electoral- hoy se encuentra atravesado por una investigación judicial que amenaza con erosionar seriamente la credibilidad de la gestión.


El caso no solo impacta por la gravedad de las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito, sino por la acumulación de elementos que, lejos de disiparse, se profundizan con el correr de los días. En este contexto, la decisión del Ejecutivo de sostener a Adorni en su cargo empieza a leerse como un error político reiterado, similar al que ya había generado costos con la defensa cerrada de José Luis Espert en medio de cuestionamientos públicos.

Un entramado patrimonial bajo sospecha

El eje de la investigación, que lleva adelante el fiscal Gerardo Pollicita, se centra en una serie de operaciones inmobiliarias, movimientos financieros y gastos que no logran encontrar correlato en los ingresos declarados por el funcionario.

Uno de los puntos más sensibles es la compra de un departamento en el barrio porteño de Caballito. La propiedad, de casi 200 metros cuadrados, fue adquirida por Adorni por un valor declarado de 230.000 dólares. Sin embargo, lo que genera sospechas es que el 87% de la operación habría sido financiado por dos mujeres sin capacidad económica aparente para afrontar semejante inversión, lo que abre la hipótesis de posibles testaferros o maniobras de ocultamiento de fondos.

A esto se suma la intervención de la escribana Adriana Nechevenko, una figura que aparece de manera recurrente en distintas operaciones vinculadas al patrimonio del jefe de Gabinete, incluyendo una propiedad en un country bonaerense registrada a nombre de su esposa. La frecuencia de sus visitas a Casa Rosada también forma parte del expediente judicial.

Vuelos privados, pagos en efectivo y contradicciones

Otro capítulo que complica a Adorni es el de los vuelos privados a Punta del Este, donde aparece vinculado al periodista Marcelo Grandio. La justicia intenta determinar si estos viajes fueron efectivamente abonados por el funcionario o si constituyen algún tipo de dádiva no declarada.

Las declaraciones testimoniales, sumadas a la ausencia de comprobantes de pago y a denuncias sobre presiones para modificar facturación, fortalecen la hipótesis de irregularidades. En paralelo, el juez Ariel Lijo ya tomó medidas en la causa, lo que evidencia que el expediente avanza con elementos concretos.

Viajes omitidos y un patrón que se repite

La información aportada por la Dirección Nacional de Migraciones terminó de configurar un escenario aún más delicado. Según los registros oficiales, el funcionario habría omitido declarar viajes internacionales a destinos como Perú y Ecuador, e incluso un posible paso por el Caribe, contradiciendo sus propias afirmaciones públicas.

Estas inconsistencias refuerzan la percepción de un nivel de gasto incompatible con los ingresos informados, uno de los indicadores más sensibles en causas por enriquecimiento ilícito.

El costo político de sostener lo insostenible

Más allá de la dimensión judicial, el caso impacta de lleno en la narrativa del gobierno nacional, que construyó buena parte de su legitimidad en torno a la transparencia y la crítica a los privilegios de la política tradicional.

En ese sentido, la defensa cerrada de Adorni empieza a generar ruido incluso dentro de sectores afines. La experiencia reciente con figuras cuestionadas demuestra que prolongar el respaldo en contextos de creciente evidencia no solo no amortigua el daño, sino que lo amplifica.

El gobierno enfrenta así una disyuntiva clásica pero determinante: sostener a un funcionario clave en medio de sospechas crecientes o tomar distancia para preservar el capital político. La historia reciente demuestra que, en estos casos, el tiempo rara vez juega a favor.

Mientras la causa avanza en los tribunales, la figura de Manuel Adorni deja de ser un activo electoral para convertirse en un foco de desgaste. Y con cada nueva revelación, la pregunta ya no es solo judicial, sino profundamente política: cuánto está dispuesto a pagar el gobierno por sostenerlo.

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