“Si no se contaba con la prueba de una filmación, lo condenaban”, afirmó el letrado, al referirse a la causa en la que una joven reconoció haber denunciado falsamente a un hombre por abuso sexual.
En declaraciones al portal Resumen Policial, sostuvo que el sistema actual permite avanzar hacia condenas con un nivel probatorio que considera insuficiente: “Hoy basta con la declaración de la mujer y una pericia psicológica que diga que es creíble para condenar a una persona, sin mayor requerimiento de otro tipo de pruebas”.
Giménez también cuestionó el rol de los informes psicológicos en este tipo de investigaciones. “Los dictámenes parten de un sesgo afirmativo, es decir, de la base de que el hecho existió. Entonces no buscan determinar si ocurrió, sino confirmar esa hipótesis”, sostuvo.
En esa línea, fue aún más crítico: “Se buscan elementos psicológicos que confirmen lo que ya se da por cierto. Para mí, esos test son absolutamente inservibles para determinar un abuso sexual”.
El abogado advirtió que esta lógica puede derivar en errores graves del sistema judicial: “Se corre el riesgo de encarcelar inocentes por muchos años”.
A la vez, remarcó que esto no implica desconocer la gravedad de los abusos reales: “Esto no significa negar el flagelo de la violencia sexual, que existe. El problema es cuando se empieza a juzgar livianamente”.
Finalmente, Giménez señaló que el tema genera preocupación a nivel nacional y que incluso existen iniciativas para endurecer las sanciones ante denuncias falsas.
“Es un tema que preocupa y hay una movida fuerte para castigar más severamente estas situaciones”, indicó. Y concluyó: “Si no se parte de la verdad, es muy difícil administrar justicia”.