Uno de los casos más representativos es el de Mercado Pago, que registró un salto significativo en sus niveles de mora. Según datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), la irregularidad en su cartera pasó del 5,5% en enero de 2025 al 14,7% en enero de 2026. En apenas un año, la morosidad prácticamente se triplicó y ya alcanza a cerca del 15% de sus usuarios con crédito.
Pero el fenómeno no es aislado. Responde a un deterioro generalizado del sistema financiero argentino. De acuerdo al Banco Central de la República Argentina, la mora en créditos a hogares creció del 2,67% al 10,6% en el mismo período, marcando el nivel más alto en casi dos décadas.
El crédito como salvavidas… y como problema
El crecimiento de estas cifras refleja una dinámica cada vez más habitual: miles de argentinos recurren al crédito para cubrir gastos básicos, desde alimentos hasta servicios. Sin embargo, ese mismo financiamiento termina convirtiéndose en una carga difícil de sostener.
El círculo es claro: los ingresos no alcanzan, se toma deuda para compensar, pero luego tampoco se pueden pagar las cuotas. Así, la morosidad se transforma en una consecuencia directa de la pérdida del poder adquisitivo.
En este escenario, las billeteras virtuales ocupan un lugar central. Plataformas como Mercado Pago ampliaron el acceso al crédito a sectores históricamente excluidos del sistema bancario, pero al mismo tiempo concentran a los usuarios más vulnerables frente a la crisis.
Un mapa de deuda en expansión
Los datos muestran que las entidades no bancarias son las más afectadas. A comienzos de 2026, la morosidad en ese segmento se acercó al 25%, muy por encima del promedio del sistema.
En comparación, Mercado Pago se ubica en una zona intermedia, con niveles similares a los bancos privados, aunque con una fuerte aceleración reciente. Otros actores del mercado presentan cifras aún más elevadas: algunas financieras superan el 25% de mora y casos como Tarjeta Naranja alcanzan picos cercanos al 35%.
Por su parte, los bancos digitales mantienen indicadores más controlados, con niveles de irregularidad por debajo del 10%, lo que marca una diferencia en el perfil de riesgo y en la composición de sus clientes.
Dónde está el mayor problema
El deterioro se concentra principalmente en los préstamos personales y el uso de tarjetas de crédito. La mora en préstamos personales ya alcanza el 13,2% a nivel nacional, mientras que en tarjetas trepó al 11%.
Estos instrumentos son los más utilizados por las familias para financiar consumo cotidiano, lo que explica su alta exposición al deterioro económico.
En cambio, los créditos hipotecarios siguen mostrando niveles bajos de morosidad, en torno al 1,3%, debido a su menor volumen y a condiciones más restrictivas de acceso.
Una crisis que se traslada al mundo digital
El crecimiento de la morosidad en billeteras virtuales confirma que la crisis económica no distingue canales. Lo que antes era un problema concentrado en bancos y financieras tradicionales, hoy se extiende al ecosistema digital.
Incluso desde el sector reconocen que la situación está directamente vinculada al contexto macroeconómico. La inflación persistente, la caída de los ingresos reales y el aumento del costo de vida configuran un escenario donde cada vez más personas quedan atrapadas en el endeudamiento.

Señales de alerta para lo que viene
Las perspectivas hacia adelante no son alentadoras. Con salarios que aún no logran recomponerse y un consumo debilitado, todo indica que la morosidad podría seguir en aumento durante los próximos meses.
El dato de fondo es claro: el crédito dejó de ser una herramienta de crecimiento para convertirse, en muchos casos, en un mecanismo de supervivencia. Y en ese proceso, cada vez más argentinos quedan al borde del incumplimiento.
En un país donde las billeteras virtuales crecieron como símbolo de modernización financiera, hoy la suba de la mora revela el otro lado de la moneda: una economía que no logra sostener el ingreso de sus hogares y que traslada su crisis, también, al mundo digital.