La misión científica despertó fuerte atención en la provincia porque implicó el despliegue de trampas, monitoreos en zonas naturales y toma de muestras biológicas en sectores considerados estratégicos desde el punto de vista epidemiológico. Pero, ¿qué encontraron hasta ahora?, ¿cuáles son los resultados preliminares?, ¿qué falta saber? y ¿por qué el operativo es importante para Tierra del Fuego?
Uno de los principales objetivos del operativo era detectar la presencia del ratón colilargo, la especie considerada el principal reservorio del hantavirus en gran parte del sur argentino.
Y el primer resultado conocido genera alivio: durante los cuatro días de trabajo no se registraron capturas de ejemplares de esa especie en los sectores monitoreados.
Las tareas se realizaron en áreas consideradas sensibles desde el punto de vista ambiental y epidemiológico, entre ellas el Parque Nacional Tierra del Fuego, la Reserva Playa Larga y el relleno sanitario municipal.
Según explicó el director General de Epidemiología y Salud Ambiental de la provincia, Juan Petrina, la ausencia de capturas del colilargo podría indicar que actualmente no existe una población significativa de esa especie en las zonas relevadas.
“Lo que podemos ir confirmando es que la población de colilargos parecería no ser significativa”, sostuvo el funcionario, aunque aclaró que todavía falta la confirmación científica definitiva.
Durante el operativo sólo se produjo una captura relevante en la zona del relleno sanitario municipal, donde apareció un roedor urbano que, según los especialistas, no está asociado a la transmisión del hantavirus.
Sin embargo, siguiendo estrictos protocolos sanitarios y científicos, igualmente se realizaron tomas de muestras biológicas que ahora serán enviadas a Buenos Aires para su análisis definitivo en los laboratorios del Malbrán.
La bióloga Carla Bellomo explicó que todas las muestras obtenidas serán estudiadas para determinar si los animales capturados estuvieron o no infectados con hantavirus.
Ese análisis será clave porque permitirá confirmar científicamente el escenario epidemiológico actual en Tierra del Fuego y determinar si existe circulación viral en la provincia.
La presencia del Malbrán en Ushuaia no fue un procedimiento menor. Se trató de un operativo de vigilancia epidemiológica de alta complejidad desarrollado bajo estrictas medidas de bioseguridad y con participación de distintos organismos científicos y técnicos.
Trabajaron en conjunto especialistas nacionales, equipos provinciales de Salud y Ambiente, técnicos del Parque Nacional Tierra del Fuego, investigadores del CADIC y profesionales de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego.
La intervención apunta no sólo a monitorear la posible circulación del virus, sino también a fortalecer la capacidad de respuesta sanitaria de la provincia frente a eventuales casos sospechosos.
Aunque los primeros datos son alentadores, los especialistas insisten en que todavía falta conocer los resultados finales de laboratorio, que serán procesados en Buenos Aires durante las próximas semanas.
Esos estudios permitirán determinar con precisión si existió contacto previo con el virus en alguno de los ejemplares capturados.
Pero además del monitoreo en campo, el operativo dejó otra novedad importante para Tierra del Fuego: especialistas del Malbrán realizaron capacitaciones técnicas en el Laboratorio del Hospital Regional Ushuaia para incorporar herramientas de diagnóstico molecular de hantavirus en la provincia.
Esto permitirá que en el futuro Tierra del Fuego pueda avanzar en análisis locales, reduciendo tiempos de respuesta y fortaleciendo la vigilancia epidemiológica sin depender exclusivamente del envío inicial de muestras a Buenos Aires.
En otras palabras, además de buscar respuestas sobre la situación sanitaria actual, el operativo dejó instalada una capacidad técnica que podría resultar clave ante cualquier eventual alerta epidemiológica futura en la provincia.