El anuncio sacude el escenario político, no solo por su peso simbólico sino porque pone en tela de juicio la estrategia del desdoblamiento electoral impulsada por el gobernador Axel Kicillof. Sin mencionarlo, Cristina lo criticó al señalar que “la provincia fue gobernada por alfonsinistas, menemistas, duhaldistas, kirchneristas y macristas, y nunca se desdobló”. Y fue más allá: “Son 17 millones de personas votando con siete semanas de diferencia. No tiene sentido”.
En el tramo más encendido de la entrevista, Fernández de Kirchner calificó al gobierno de Javier Milei como “una derecha cruel y esotérica” y lo acusó de “pasar del cepo al dólar al cepo al salario”. Además, lo tildó de “marginal de la política” y sostuvo que “es un marginal que no se ocupa de los sectores vulnerables, sino de los ricos”.
También denunció un ajuste feroz en áreas sensibles del Estado: “Están aplicando recortes incluso en el Hospital Garrahan, que siempre tuvo un comportamiento ejemplar. Esto es brutalidad, no gestión”.
Cristina propuso además una reforma constitucional para modificar el sistema electoral nacional: “Tenemos que ir a un esquema de votación cada cuatro años, como en otros países”. Y volvió a cargar contra el macrismo: “En 2015 ganaron mintiéndole a la gente. Prometieron que nadie iba a perder nada y nos terminaron convenciendo de que nos robamos un PBI”.
Al justificar su candidatura, Fernández de Kirchner fue clara: “Tenés que ir donde más servís cuando es oportuno. Y hoy, la Tercera está subrepresentada como todo el conurbano”. En ese sentido, volvió a poner sobre la mesa su idea de “proyecto colectivo”, con la intención de empujar una reconfiguración del peronismo desde un bastión clave.
Con su regreso, Cristina busca evitar una caída del oficialismo en la Provincia que tenga efecto dominó en el resto del país. La campaña ya arrancó, y lo hizo con un golpe sobre la mesa.