La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) ratificó este lunes un paro nacional que se realizará este martes 10 de junio entre las 18:00 y las 2:00 de la madrugada. La medida afectará todos los vuelos que partan desde Aeroparque y Ezeiza en esa franja horaria, incluyendo los servicios nocturnos a Río Grande, una de las ciudades más perjudicadas por el conflicto.
“El paro se mantiene tal como fue anunciado la semana pasada. A esa hora estarán paralizados los vuelos, y eso incluye los que van a Río Grande, confirmó Juan Pablo Mazzieri, secretario de prensa de APLA a FM La Isla.
La situación se da en un contexto complejo para Tierra del Fuego: desde el sábado ningún avión ha podido aterrizar ni despegar en el aeropuerto de Río Grande debido a una densa neblina, mientras que en Ushuaia las operaciones se mantuvieron con normalidad. El paro gremial profundiza ahora el aislamiento aéreo de una ciudad clave de la provincia.
El conflicto gremial con Aerolíneas Argentinas se origina en reclamos salariales no resueltos y en el rechazo a una reciente resolución del Gobierno nacional que modifica los estándares laborales del sector.
“Estamos ante un claro vaciamiento. La empresa dilata las negociaciones y los acuerdos salariales quedan siempre por debajo de la inflación”, denunció Mazzieri, quien además desmintió la existencia de un acuerdo paritario cerrado: “Lo que hacemos son arreglos parciales con compromiso de revisión mensual, pero la empresa no cumple”.
Por otro lado, el vocero gremial cuestionó duramente la nueva normativa que, según el Gobierno, busca adecuar la actividad a “estándares internacionales”.
“Lo que han hecho es una copia improvisada que nada tiene que ver con la realidad argentina. Aumentan un 25% los tiempos de vuelo y reducen el descanso. Eso no mejora la seguridad, la pone en riesgo”, advirtió.
Mazzieri explicó que antes de esta reforma, las empresas debían contar con un sistema de gestión de riesgo y fatiga auditado por la autoridad aeronáutica. Con la nueva normativa —que entrará en vigencia el 4 de julio— basta con que cada empresa declare tener su propio sistema. “El ente regulador ya no puede controlar nada”, subrayó.
“No es una actividad cualquiera. Volar implica presión, estrés, y condiciones que deben ser reguladas con base científica. Esto es temerario”, dijo el dirigente.
Sobre la posibilidad de que el Ministerio de Trabajo dicte la conciliación obligatoria para evitar la medida, Mazzieri fue escéptico: “Estamos a la espera, pero no parece que ni la empresa ni el Gobierno quieran evitar el paro. Tal vez evalúan réditos políticos”.
El secretario de prensa de APLA aseguró que la medida no busca perjudicar a los usuarios, pero remarcó que “no queda otra herramienta para defender nuestras condiciones laborales y la seguridad operacional”.
Mientras tanto, cientos de pasajeros en Río Grande continúan sin poder viajar desde el sábado, atrapados entre la neblina y el conflicto gremial.