“Es lo máximo que podemos hacer”, reiteró el funcionario al referirse a la propuesta rechazada de manera unánime por el gremio. Aunque reconoció que el porcentaje “es insuficiente”, argumentó que la provincia enfrenta una caída sostenida en los ingresos por coparticipación federal y que los recursos no evolucionan al ritmo de la inflación.
López Silva explicó que el 66% de los fondos nacionales que recibe Tierra del Fuego se destinan al pago de salarios docentes, lo que -según sostuvo- limita el margen para mejorar la oferta sin comprometer la estabilidad financiera. En esa línea, advirtió que forzar un incremento mayor podría derivar en un escenario de pago desdoblado de haberes, algo que el Ejecutivo busca evitar.
La propuesta oficial contempla un 1% mensual hasta julio, dentro de un esquema proyectado del 10% para el primer semestre. El ministro remarcó que no se trata de un “techo”, sino de un piso sujeto a revisión bimestral o trimestral, dependiendo de la evolución de los ingresos provinciales. Sin embargo, fue claro: “Si no ingresa más dinero, no va a ser una propuesta distinta”.
NO HAY MÁS PARA OFRECER
Durante la entrevista, el funcionario apeló incluso a una comparación doméstica para graficar la situación: “Es como en una casa: aunque uno quiera darle más a su hijo, si no hay ingresos, no se puede”. Con ese ejemplo, buscó reforzar la idea de que la limitación no responde a una decisión política sino a una restricción presupuestaria.
Además, vinculó el escenario actual con el contexto económico nacional, señalando que el modelo vigente impacta en las finanzas provinciales. En paralelo, adelantó que el Gobierno trabaja en una ley de financiamiento que abarcaría educación, salud y seguridad, con el objetivo de generar mayores recursos estructurales para sostener el sistema.
COMUNICACÍON FLUIDA... PERO
Pese al rechazo sindical y a las medidas de fuerza, López Silva aseguró que el diálogo con el gremio “no está roto” y que continúan las conversaciones en otros aspectos técnicos, aunque el punto salarial sigue siendo el principal escollo. En ese marco, sostuvo que cualquier mejora sustancial requiere necesariamente un incremento de ingresos y no solo una redefinición de partidas. “Podemos reunirnos todas las veces que sea necesario, pero si no ingresa más dinero, la propuesta va a ser la misma”, insistió, dejando en claro que el margen de maniobra del Ejecutivo está atado directamente a la evolución de la recaudación y las transferencias nacionales.
El conflicto instala incertidumbre sobre el cumplimiento del calendario escolar y vuelve a tensionar la relación entre el Ejecutivo y el sector docente. Mientras el Gobierno insiste en que ofrece lo que puede, el gremio sostiene que la propuesta no alcanza para recomponer el poder adquisitivo frente a la inflación acumulada y el deterioro salarial de los últimos años.