Actualmente, la normativa del Concejo es precisa: las licencias extraordinarias son excepcionales, deben ser aprobadas por el Cuerpo y cuentan con un límite máximo de 120 días, sin posibilidad de extensión automática. Ese encuadre busca garantizar previsibilidad institucional y evitar situaciones de vacancia indefinida en las bancas.
El planteo de Forja —espacio que responde al gobernador Gustavo Melella— junto a sectores aliados dentro del cuerpo deliberativo, propone modificar ese artículo para permitir una salida sin plazo determinado. De prosperar, la reforma habilitaría a la concejal a asumir funciones en el ámbito provincial sin perder la posibilidad de regresar a su banca en cualquier momento.
La propuesta generó cuestionamientos en distintos sectores políticos, que advierten sobre el riesgo de introducir cambios normativos con destinatario específico. Desde la oposición señalan que el reglamento no presenta ambigüedades y que modificarlo para resolver una situación puntual podría sentar un precedente complejo.
“El reglamento es claro y establece límites temporales para evitar discrecionalidad. Cambiarlo ahora implica reconocer que se busca una excepción”, señalaron fuentes consultadas dentro del propio Concejo.
En el oficialismo, en cambio, argumentan que la reforma permitiría adecuar la normativa a nuevas realidades políticas y garantizar continuidad institucional sin afectar la representación.
Más allá de la discusión reglamentaria, el movimiento tiene una lectura política evidente. Mantener la banca bajo la órbita directa del espacio oficialista, incluso ante una eventual salida al Ejecutivo, le permitiría a Forja conservar capacidad de incidencia en el Concejo sin depender plenamente del reemplazante.
La discusión se da en un contexto de reconfiguración de roles dentro del Gobierno provincial y de tensiones institucionales que han marcado la agenda política en los últimos meses.