Según explicó en FM Provincia, actualmente más del 90% del consumo se realiza mediante tarjetas o medios digitales, un dato que refleja un cambio estructural en la forma de comprar, pero también una creciente dependencia del crédito.
Iglesias sostuvo que este escenario genera un problema profundo: la capacidad de consumo está cada vez más limitada por las deudas acumuladas. “Ese sector está fuertemente endeudado, entonces su capacidad crediticia se ve carcomida”, señaló.
La situación se agrava en un contexto donde los costos fijos —especialmente en invierno— aumentan considerablemente, mientras los ingresos no acompañan. Esto provoca que muchas familias deban elegir qué gastos afrontar mes a mes, generando un efecto dominó en toda la economía local.
Además, el dirigente remarcó que el sistema financiero juega un rol clave en esta problemática. Las altas tasas de interés y los costos asociados al crédito terminan profundizando el endeudamiento, dificultando aún más la recuperación del consumo.
En paralelo, advirtió que la falta de circulante impacta directamente en los comercios, que ven reducidas sus ventas y enfrentan mayores dificultades para sostener su actividad.
En este contexto, Iglesias planteó que la crisis aún no ha mostrado toda su magnitud y que, de no revertirse las condiciones actuales, el panorama podría volverse aún más complejo en los próximos meses.
La advertencia deja en evidencia una economía local tensionada, donde el consumo —motor clave de la actividad— depende cada vez más del crédito, pero con una capacidad de pago cada vez más debilitada.