El funcionario explicó en FM del Pueblo que este incremento refleja tanto una mayor capacidad de respuesta del sistema como, sobre todo, una creciente necesidad de la población. “Hay una fuerte demanda poblacional en relación a temáticas de salud mental”, señaló.
En ese contexto, también llamó la atención sobre un fenómeno cada vez más frecuente: el uso de medicación sin supervisión profesional. “Hay una tendencia a encontrar respuestas rápidas en las medicaciones”, indicó, y advirtió que se trata de “un consumo silencioso que ocurre dentro del hogar”, muchas veces sin control médico.
Según el informe citado, uno de cada cinco argentinos recurre a fármacos para afrontar el malestar emocional. Para De Piero, esta situación puede aliviar síntomas en el corto plazo, pero no resuelve el problema de fondo. “La medicación puede ayudar a atravesar un momento, pero no concluye el tratamiento ni aborda las causas”, remarcó.
El secretario también puso el foco en los factores que explican el deterioro de la salud mental, entre ellos el estrés, el insomnio y las condiciones sociales. “La incertidumbre laboral, la desocupación y la pobreza son determinantes de la salud mental de una persona”, afirmó.
En relación al descanso, explicó que las dificultades para dormir suelen ser una señal de alerta. “El sueño aparece muchas veces como un síntoma de algo que no está bien, no puede ser una variable de ajuste”, sostuvo.
Finalmente, De Piero advirtió sobre las limitaciones del sistema para dar respuesta a esta problemática en crecimiento. “Las dificultades en salud mental requieren inversión, no cambios normativos”, expresó, y agregó que actualmente “estamos lejos de que lo que tenemos sea suficiente para la demanda actual”.
La situación plantea un desafío urgente para las políticas públicas, en un contexto donde los equipos de salud mental trabajan con alta exigencia y listas de espera, mientras crece la necesidad de abordajes integrales que vayan más allá de soluciones inmediatas.