Mientras la gestión atraviesa un escenario económico complejo, el corazón político de La Libertad Avanza ya empezó a latir en clave electoral. Y quien lleva el pulso es Karina Milei, que decidió poner en marcha la mesa de armado político con vistas a las elecciones de 2027.
El movimiento no es menor: se trata del primer paso formal para ordenar alianzas, consolidar territorios y empezar a delinear una estrategia que excede largamente la coyuntura.
La estructura que comenzó a funcionar esta semana tiene nombres de peso. Entre los protagonistas aparecen Eduardo 'Lule' Menem, uno de los principales operadores del espacio; Martín Menem; y el ministro del Interior, Diego Santilli, en un esquema que mezcla gestión y estrategia electoral.
El primer gesto político fue claro: abrir el juego a los gobernadores aliados. Por Casa Rosada ya pasaron figuras como Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, en encuentros que, aunque preliminares, marcan el camino de lo que vendrá.
El mensaje es directo:
el oficialismo busca consolidar una red de alianzas que le permita ampliar su base territorial.

Pese a la activación de la mesa política, en el entorno de Karina Milei bajan una señal de calma —o de control—: no habrá nombres ni listas en el corto plazo.
La hoja de ruta es clara:
las definiciones electorales se patean para después del Mundial 2026.
“No tiene sentido discutir ahora”, deslizan desde el armado libertario, en una estrategia que apunta a evitar tensiones internas prematuras y mantener centralizado el proceso de decisiones.
Mientras tanto, el trabajo será otro:
El oficialismo no descarta repetir acuerdos como los ensayados en 2025, pero con adaptaciones locales. La lógica es pragmática: sostener a quienes acompañaron, pero también ampliar el mapa.
En paralelo, empiezan a aparecer tensiones. El ex jefe de Gabinete Guillermo Francos reapareció con críticas y señales de posicionamiento propio, mientras que figuras del oficialismo como Manuel Adorni también quedan bajo la lupa en medio de versiones y cuestionamientos.
Puertas adentro, el mensaje es tajante:
nadie tiene asegurado un lugar.
Más allá de los nombres, el plan estratégico ya está en marcha. En Casa Rosada hablan de “teñir de violeta” el mapa político argentino, una metáfora que sintetiza la ambición de expansión nacional del espacio.
Para eso, la mesa política no solo discutirá candidaturas:
también será el ámbito donde se negocien apoyos, se equilibren intereses provinciales y se diseñe el futuro del oficialismo.
Lejos del vértigo electoral inmediato, La Libertad Avanza parece apostar a una construcción gradual, pero controlada. La decisión de postergar definiciones muestra una lógica clara: ordenar primero, competir después.
Sin embargo, el desafío será sostener ese equilibrio en un escenario donde la economía, la gestión y las tensiones políticas avanzan en paralelo.
Porque, aunque 2027 parezca lejano, en política -y sobre todo en el oficialismo-
la carrera ya empezó.