martes 21 de abril de 2026 - Edición Nº2694

Generales | 18 abr 2026

Río Grande hará pagar a conductores

Romper la ciudad no será gratis para infractores

El Municipio endurece las sanciones tras siniestros viales: quienes destruyan mobiliario urbano deberán hacerse cargo de los costos. Buscan frenar la imprudencia al volante y proteger el patrimonio de todos.


El Municipio de Río Grande dio un paso firme para ponerle un límite a una escena que se repite con demasiada frecuencia: autos fuera de control que terminan destruyendo luminarias, cartelería, plazas o edificios públicos.

A partir de ahora, los conductores que provoquen daños al patrimonio urbano no solo enfrentarán multas por infracciones de tránsito, sino que también deberán pagar de su bolsillo la reparación total de los destrozos ocasionados.

Del choque al bolsillo

La medida se enmarca en la Ordenanza N.º 3949/2019 y apunta directamente a los casos de conducción imprudente, especialmente aquellos donde hay alcoholemia positiva o situaciones de manejo en condiciones inadecuadas.

Desde el área de Tránsito y Control Vehicular confirmaron que las sanciones serán integrales:
no se tratará solo de una multa, sino de una combinación de penalidades que incluirán la obligación de reponer o reparar el daño causado.

Esto significa que, si un vehículo impacta contra una columna de alumbrado, una plaza o un edificio público, el responsable deberá asumir el costo completo de la restitución.

Una señal clara contra la imprudencia

La decisión busca atacar un problema concreto: los siniestros viales que terminan afectando no solo a personas, sino también al patrimonio de toda la comunidad.

En muchos casos, estos hechos están vinculados al consumo de alcohol o a conductas irresponsables al volante, generando costos que hasta ahora recaían sobre el Estado —y, en definitiva, sobre todos los vecinos.

Con este cambio, el mensaje es directo: quien rompe, paga.

Cuidar lo público, una responsabilidad compartida

El Municipio de Río Grande busca así reforzar la idea de que el espacio público no es un daño colateral de los siniestros, sino un bien común que debe ser protegido.

La implementación de estas sanciones no solo tiene un objetivo recaudatorio, sino principalmente preventivo: desalentar conductas peligrosas y generar mayor conciencia al volante.

Más control, más consecuencias

La nueva aplicación de la normativa también implica un fortalecimiento en los controles y en la trazabilidad de los daños. Cada intervención tras un siniestro será evaluada para determinar responsabilidades y cuantificar los costos de reparación.

En ese marco, desde el Municipio insistieron en la importancia de respetar las normas de tránsito y evitar situaciones que puedan poner en riesgo vidas y bienes.

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