lunes 20 de abril de 2026 - Edición Nº2693

Generales | 20 abr 2026

Alerta en las escuelas:

Experto advirtió sobre el efecto contagio tras amenazas de tiroteos

15:40 |El especialista en investigación criminal y ciberseguridad Aníbal Lazzaroni volvió a poner el foco sobre una problemática que ya había advertido días atrás y que continúa generando inquietud en el ámbito educativo: la reiteración de amenazas de tiroteos en escuelas, impulsadas en gran parte por un efecto de imitación entre estudiantes.


En los últimos días, nuevas situaciones volvieron a encender la preocupación en distintas instituciones, donde mensajes intimidatorios y advertencias circularon entre alumnos, alterando el normal desarrollo de las clases y generando temor en la comunidad educativa.

“Es un fenómeno que muchas veces se da por réplica”, explicó el especialista en FM Provincia, al describir cómo estos comportamientos se reproducen a partir de hechos previos que toman visibilidad pública.

Un fenómeno que se repite y crece

Lazzaroni ya había alertado sobre esta dinámica, pero ahora advierte que lejos de disiparse, el problema persiste. Según señaló, se trata de acciones llevadas adelante por un grupo reducido de estudiantes que buscan generar impacto o aprovechar el contexto.

“Tratando de abusar de la situación, logran declinar en el dictado de las clases”, indicó, en referencia a cómo estas amenazas terminan afectando el funcionamiento escolar.

El especialista subrayó que este tipo de conductas no siempre implican una intención real de ataque, pero sí representan un riesgo en sí mismas por el clima de tensión que generan.

Falta de protocolos y respuestas claras

Uno de los aspectos más críticos que volvió a marcar es la ausencia de herramientas concretas para actuar ante estos escenarios.

“Lo primero que tiene que haber es un protocolo de actuación con respecto a esto, que las escuelas no lo tienen”, sostuvo con contundencia.

En ese sentido, explicó que, a diferencia de otras emergencias como incendios o amenazas de bomba, las instituciones no cuentan con procedimientos definidos para responder ante posibles situaciones de violencia armada o amenazas de este tipo.

Además, planteó que tampoco existe entrenamiento específico para docentes y equipos escolares, lo que deriva en respuestas improvisadas frente a situaciones críticas.

El origen invisible: la violencia digital

Más allá de los episodios visibles, Lazzaroni hizo hincapié en un problema de fondo: el crecimiento del ciberbullying y el hostigamiento en entornos digitales.

“Esa es la arista más dolorosa que tenemos”, afirmó, al señalar que muchas de estas crisis se gestan fuera del aula, en redes sociales y plataformas digitales.

El especialista explicó que este tipo de violencia suele pasar desapercibida o ser minimizada, lo que permite que escale con el tiempo. En muchos casos, indicó, los conflictos entre estudiantes se profundizan sin intervención hasta derivar en situaciones más graves.

“Se minimizan”, remarcó, en relación a cómo se abordan estos episodios dentro de algunas instituciones.

Señales de alerta que no se están leyendo

Otro punto clave es la falta de detección temprana. Según Lazzaroni, existen múltiples indicadores que podrían anticipar situaciones de riesgo, pero no siempre son identificados o atendidos a tiempo.

En ese contexto, mencionó casos de agresiones entre alumnos, exposición en redes y situaciones de vulnerabilidad que no reciben la atención necesaria.

“El foco tiene que estar en los equipos de gestión para que estén atentos a cualquier situación de crisis”, advirtió.

El rol clave de la familia

Para el especialista, la problemática no puede abordarse únicamente desde la escuela. La participación de las familias es fundamental para sostener cualquier estrategia de prevención.

“Si la familia no interviene, el mensaje que podemos dar desde Educación se diluye”, afirmó, al explicar que las acciones institucionales pierden efectividad sin acompañamiento en el hogar.

En ese sentido, insistió en la necesidad de un trabajo conjunto que permita contener a los छात्रों y detectar a tiempo situaciones de riesgo.

Un escenario que exige medidas urgentes

Finalmente, Lazzaroni advirtió que la falta de estadísticas actualizadas, programas específicos y capacitación adecuada agrava el panorama. Sin datos concretos, explicó, resulta difícil dimensionar el problema y diseñar respuestas eficaces.

“La virtualidad llegó para quedarse y es parte de nuestras vidas cotidianas”, concluyó, remarcando la necesidad de adaptar las políticas educativas a esta nueva realidad.

Mientras tanto, las amenazas continúan apareciendo y el sistema educativo enfrenta el desafío de responder a una problemática que ya dejó de ser aislada para convertirse en una señal de alerta sostenida.

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