Por: Ramón Taborda Strusiat
En Río Grande, en un contexto de creciente incertidumbre laboral, los trabajadores de la firma Aires del Sur decidieron organizarse para sostener no solo sus hogares, sino también la estructura productiva de la empresa, ante la desaparición de la patronal y la falta de pago de salarios desde hace cuatro meses.
El delegado Esteban Lewis confirmó el lanzamiento de un bono solidario como herramienta de subsistencia para las más de 140 familias afectadas.
“Ya van a ser cuatro meses sin sueldo, donde la empresa sigue sin aparecer”, expresó el delegado.
A pesar del acompañamiento estatal —del Gobierno provincial y el Municipio—, los trabajadores remarcan que el problema central continúa sin resolverse: la ausencia total de la empresa y la falta de respuestas concretas.
En un hecho inusual, los propios operarios están pagando los servicios básicos de la planta para evitar su deterioro y mantenerla operativa.
“Nos estamos haciendo cargo del gas y la internet, con costos de unos 400 mil pesos mensuales”, detallaron.
Advierten que cortar los servicios podría generar daños irreversibles en las máquinas y dificultar cualquier reactivación futura.
“El frío y la humedad afectan todo”, explicaron.
Frente a este escenario, los trabajadores impulsaron un bono solidario de $10.000, cuyo sorteo será el 15 de mayo a través de redes sociales.
Los premios incluyen:
“Lo que vende cada trabajador es para su familia; lo de otras organizaciones va a un fondo común para sostener la planta”, explicaron.
La iniciativa cuenta con apoyo de distintos sectores sociales y comerciales.
“Esta es la solidaridad que caracteriza a Río Grande”, destacó Lewis.
Los trabajadores advierten que, si no hay respuestas, el conflicto podría avanzar en el plano judicial y político.
“Si no se presentan, vamos a ir por todo”, afirmaron, y adelantaron posibles acciones ante la Legislatura y la Justicia.
Mientras tanto, enfrentan el día a día: pagar servicios, garantizar alimentos y sostener la fábrica con recursos propios.
“Estamos cuidando nuestra fuente de trabajo y la dignidad de nuestras familias”, resumieron.
Una historia que refleja la crisis industrial en Tierra del Fuego y la capacidad de organización de los trabajadores frente a la incertidumbre.