La seguidilla de amenazas de tiroteos en escuelas encendió las alarmas en distintas provincias y obligó a activar protocolos de emergencia en múltiples instituciones. Aunque los episodios generaron preocupación en la comunidad educativa, desde el ámbito oficial aseguran que se trata de un fenómeno impulsado desde redes sociales.
La directora provincial de Nivel Secundario, Marisa Arredondo, fue categórica al respecto: “Es un hecho que se trata de un reto viral”, afirmó al analizar la situación que tuvo su pico la semana pasada.
Según explicó en FM Espectáculo, la simultaneidad de los hechos permite identificar un patrón. “Hubo días que tuvimos hasta ocho colegios en el mismo momento”, detalló, lo que refuerza la hipótesis de coordinación entre estudiantes a través de plataformas digitales.
Las autoridades educativas sostienen que no se trata de hechos aislados. “Sabemos que se ponen de acuerdo. El miércoles, a las 16, fueron ocho colegios a la vez. Hay una organización”, remarcó Arredondo, al tiempo que aclaró que las investigaciones judiciales avanzan en paralelo.
El fenómeno no es exclusivo de una jurisdicción. “No estamos aparte. Vamos en el mismo sentido”, agregó.
Ante cada amenaza, se despliegan medidas de seguridad que incluyen la presencia policial en los establecimientos. Sin embargo, desde Educación aclararon que se trata de intervenciones puntuales.
“En el día de la amenaza, la policía acompaña”, indicó la funcionaria. En algunos casos, los efectivos permanecen en los accesos o en sectores específicos, pero no circulan dentro de la escuela salvo autorización formal.
Frente a la reiteración de los casos, el Ministerio de Educación avanza en nuevas acciones orientadas a la prevención. Entre ellas, se destacan controles internos y mayor articulación con las familias.
“Las medidas tienen que ver con los baños, las mochilas y los encuentros con los padres”, explicó Arredondo, quien subrayó que el ámbito familiar resulta clave para abordar el problema.
Uno de los ejes centrales de la estrategia oficial es la concientización sobre las implicancias legales de este tipo de conductas.
“Cuando aparece en WhatsApp interviene la Justicia, se allanan las casas y las familias tienen que dar explicaciones”, advirtió. Además, se trabaja para que los estudiantes comprendan que estas acciones constituyen un delito y dejan huella digital.
En medio de la preocupación, las autoridades destacan el compromiso de las familias. “Han aparecido grupos de padres para ponerse a disposición”, señaló.
Finalmente, Arredondo indicó que la intensidad de los casos comenzó a disminuir: “Han bajado los casos. El trabajo con las familias y los talleres está teniendo resultados”.
Mientras tanto, el sistema educativo se mantiene en alerta para contener la situación y evitar que estos desafíos virales continúen generando temor en las aulas.