En medio de un escenario sanitario cada vez más tensionado, el subsecretario de Salud del Municipio de Río Grande, Agustín Pérez, lanzó una advertencia contundente: desinvertir en salud preventiva no solo agrava la situación sanitaria, sino que también genera costos mucho mayores a futuro.
En declaraciones a FM La Isla, el funcionario puso el foco en el fuerte recorte del Plan Remediar, un programa nacional histórico que garantizaba el acceso a medicamentos esenciales en centros de salud de todo el país. Según detalló, de más de 70 medicamentos disponibles, hoy apenas quedan tres o cuatro, lo que implica un impacto directo en la atención primaria.
“El Remediar permitía dar respuestas inmediatas: antibióticos, medicación para enfermedades crónicas, tratamientos de salud mental. Hoy eso prácticamente desapareció”, explicó Pérez, quien remarcó que el programa fue clave desde la crisis de 2001 para sostener condiciones básicas de salud en la población.
El funcionario advirtió que la falta de medicación no solo afecta a quienes no pueden acceder a tratamientos, sino que tiene consecuencias sanitarias más amplias. “Si una persona con una enfermedad infectocontagiosa no recibe tratamiento, no solo empeora su cuadro, sino que contagia a otros. Y lo que no se resuelve en atención primaria termina siendo mucho más costoso en niveles de mayor complejidad”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que el debilitamiento de políticas públicas sanitarias ya empieza a mostrar efectos concretos: aumento de enfermedades de transmisión sexual, complicaciones en patologías crónicas y una creciente demanda en el sistema público.
“Hoy estamos viendo enfermedades que venían en baja y que vuelven a crecer. Eso tiene que ver directamente con decisiones sanitarias”, enfatizó.
Pérez también describió un cambio profundo en el perfil de la demanda. En los últimos años, el sistema de salud municipal pasó de 50 mil a más de 270 mil prestaciones anuales, con una expansión de 7 a 15 dispositivos de atención.
“Hay más gente que elige el sistema público por su calidad, pero también muchos que llegan porque perdieron la obra social o la prepaga. La demanda creció muchísimo y se diversificó”, explicó.
Además, alertó sobre el crecimiento de problemáticas vinculadas a la salud mental y consumos problemáticos, lo que obligó al municipio a ampliar dispositivos y estrategias de intervención.
El subsecretario fue especialmente crítico con la mirada que considera a la salud como un gasto. “Es preocupante escuchar que la discapacidad es un costo o que genera inflación. Eso es desconocer completamente la realidad de miles de familias”, sostuvo.
En esa línea, defendió el rol del Estado en la articulación del sistema sanitario: “Las políticas públicas de salud no pueden quedar libradas al mercado. Tiene que haber una conducción clara desde el Estado nacional, articulada con provincias y municipios”.
Frente a este escenario, el Municipio de Río Grande refuerza su estrategia en la atención primaria y la prevención. “El 70% de las enfermedades se pueden evitar con políticas de prevención y promoción. Ese es el camino que estamos profundizando”, indicó Pérez.
Campañas de detección temprana, programas de salud mental, trabajo territorial y articulación con distintos sectores forman parte de una estrategia que busca contener una demanda creciente en un contexto de recursos cada vez más limitados.
“Evitar que la gente se enferme es la clave. Porque cuando el sistema llega tarde, el costo humano y económico es mucho mayor”, concluyó.