Durante la exhibición, Colapinto no solo mostró su talento, sino que también conectó distintas épocas de la Fórmula 1 al manejar dos verdaderas joyas del automovilismo: el Lotus E20 de 2012 y una réplica de la mítica “Flecha de Plata”, el Mercedes-Benz W196 con el que Juan Manuel Fangio conquistó sus títulos mundiales en la década del 50.
El evento se desarrolló en un circuito callejero de tres kilómetros en la zona de Palermo, con epicentro en el Monumento a los Españoles. Desde temprano, miles de fanáticos comenzaron a acercarse con banderas, camisetas y carteles, generando una atmósfera que recordó a los grandes premios europeos.
Familias enteras, jóvenes apasionados por los fierros y seguidores llegados incluso desde países vecinos como Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay se sumaron a una jornada que tuvo todos los condimentos de un evento internacional.
El rugido del motor V8 se hizo sentir a kilómetros de distancia y provocó una reacción inmediata en el público: aplausos, gritos y emoción en cada pasada del piloto argentino, que dejó su marca sobre el asfalto con trompos y aceleraciones que encendieron la euforia colectiva.
Uno de los momentos más impactantes fue cuando Colapinto se subió a la legendaria Flecha de Plata, evocando la época dorada de Fangio. Con antiparras clásicas y una bandera argentina, el piloto recorrió el circuito despertando una ovación que cruzó generaciones.
La imagen fue potente: el pasado y el presente del automovilismo argentino unidos en una misma escena, frente a una multitud que volvió a ilusionarse con el regreso de la Fórmula 1 al país.
El evento no fue solo un espectáculo, sino también una clara señal política y deportiva. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, destacó la magnitud de la convocatoria y dejó en claro el objetivo: posicionar a la ciudad como candidata para volver a recibir una fecha del campeonato mundial.
En ese marco, se mencionaron los avances en la modernización del Autódromo y la designación de Buenos Aires como Capital Mundial del Deporte 2027, elementos que refuerzan la intención de recuperar la Fórmula 1 tras más de una década de ausencia.
Por su parte, Colapinto se mostró emocionado por la respuesta del público. “Esto fue impresionante. Lo soñaba, pero no pensé que iba a llegar tan pronto”, expresó tras la exhibición.
El piloto, que actualmente forma parte del entorno de Alpine Formula One Team, se consolidó como una de las grandes promesas del automovilismo argentino y, con este evento, dio un paso más en su conexión con la gente.
El cierre del evento fue tan simbólico como emotivo: Colapinto recorrió el circuito saludando desde un camión, acompañado por el productor musical Bizarrap, en una postal que reflejó el cruce entre deporte, cultura y espectáculo.
Lo que se vivió en Buenos Aires fue mucho más que una exhibición: fue una demostración de la pasión intacta de los argentinos por la Fórmula 1 y una señal clara de que el sueño de volver a tener un Gran Premio está más vivo que nunca.