martes 28 de abril de 2026 - Edición Nº2701

Política | 28 abr 2026

Realidad fueguina

Pauli habla de inversiones mientras Río Grande sufre el golpe de la crisis

17:30 |El diputado nacional por Tierra del Fuego, Santiago Pauli, volvió a insistir en que la salida económica llegará de la mano de inversiones y generación de empleo, en línea con el rumbo que impulsa el gobierno de La Libertad Avanza.


“Para que la gente consuma más, tiene que ganar más plata”, expresó el legislador, remarcando que la mejora de los ingresos dependerá del crecimiento del sector privado.

Pero ese planteo choca con una realidad cada vez más visible en Río Grande. La ciudad atraviesa un momento crítico: la industria electrónica reduce actividad, la industria textil está prácticamente paralizada y los comercios bajan sus persianas en forma constante.

El panorama se agrava día a día. Caída del consumo, suspensiones, parates productivos y una creciente incertidumbre laboral forman parte de una escena que ya no es excepcional. Para muchos vecinos, la crisis dejó de ser una estadística para convertirse en una experiencia directa.

En paralelo, Pauli difundió ayer un video en el que celebró indicadores macroeconómicos, como el crecimiento de las exportaciones y el superávit energético, y cuestionó a los medios por no reflejar esos datos. Según su mirada, el ingreso de dólares genuinos es una señal de ordenamiento que, con el tiempo, se traducirá en empleo y crecimiento.

Sin embargo, el contraste con la realidad local es cada vez más evidente. Mientras se habla de recuperación a futuro, en Río Grande crece la preocupación por el presente: pérdida de empleo, caída de la actividad y un horizonte incierto para sectores clave de la economía fueguina.

La distancia entre el discurso y lo que ocurre en la calle empieza a generar malestar. No se trata solo de números, sino de situaciones concretas: trabajadores que se quedan sin ingresos, familias que no llegan a fin de mes, personas endeudadas y con dificultades para sostener un alquiler.

En ese contexto, también surge un reclamo cada vez más fuerte: que la dirigencia mire de cerca lo que está pasando. Que escuche, que recorra, que entienda.

Muchos esperan que el propio Pauli pueda mostrar esa realidad, incluso hacia el interior del gobierno. Que acerque al presidente Javier Milei una imagen más fiel de lo que sucede en el sur, lejos de los indicadores macroeconómicos.

No es una crítica por sí misma. Es una demanda de empatía. Porque describir lo que ocurre no es exagerar ni oponerse: es dar cuenta de una crisis que ya se siente en cada barrio, en cada comercio que cierra y en cada trabajador que no sabe qué va a pasar mañana.

Así, mientras se proyecta un futuro de inversiones, en Río Grande la urgencia es otra: atravesar un presente cada vez más difícil.

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