sábado 02 de mayo de 2026 - Edición Nº2705

Generales | 2 may 2026

Reforma Constitucional

Con un veto, Melella busca garantizar la elección del 9 de agosto

18:13 |En medio de un fuerte choque institucional, el gobernador avanzará con el veto a la ley que buscaba frenar la reforma constitucional y todo indica que el proceso electoral seguirá su curso: pese al 11 a 4 en la Legislatura, la elección del 9 de agosto se mantiene como escenario posible, mientras crece la tensión política y la definición final podría quedar en manos de la Justicia.


Lejos de retroceder tras el duro golpe legislativo, el gobernador Gustavo Melella decidió jugar una de sus cartas más fuertes: vetar la ley que buscaba dejar sin efecto la convocatoria a elecciones para la reforma constitucional.

La decisión no solo reabre el conflicto, sino que lo eleva a un nivel de máxima tensión institucional.

El dato político es contundente: pese a la mayoría que logró la oposición en la Legislatura, el Ejecutivo provincial se planta y sostiene que el proceso ya está en marcha, respaldado por el decreto de convocatoria que fijó la elección de convencionales para el próximo 9 de agosto.

“La reforma sigue en pie”

Cerca del gobernador sostienen que el veto no es solo una herramienta legal, sino una señal política clara: la reforma constitucional no se negocia.

En ese sentido, desde el entorno de Melella remarcan que la convocatoria ya constituye un acto administrativo firme y que el proceso electoral está en curso, por lo que una derogación posterior no tendría efectos automáticos sobre su desarrollo.

La lectura dentro del oficialismo es que la Legislatura avanzó con una decisión “política”, pero que ahora la discusión entra en el terreno jurídico.

Respaldo del gabinete en un momento crítico

En medio del escenario adverso, ministros del gabinete provincial salieron a respaldar la decisión del mandatario, alineando el discurso en torno a la defensa de la institucionalidad y la continuidad del proceso.

Puertas adentro, el mensaje es claro: sostener la reforma es sostener una decisión estratégica del Ejecutivo frente a lo que consideran un intento de frenar políticamente una iniciativa ya en marcha.

Ese respaldo no es menor: el Gobierno atraviesa uno de sus momentos más complejos, con frentes abiertos tanto en lo político como en lo económico, y con una Legislatura que mostró capacidad para construir mayorías en su contra.

Un conflicto que expone la fragilidad del poder

La votación en la Legislatura dejó en evidencia un dato incómodo para el oficialismo: el gobernador quedó en minoría en uno de los temas centrales de su agenda política.

El intento de frenar la reforma fue contundente en términos numéricos, pero la reacción del Ejecutivo marca que la disputa está lejos de resolverse.

De hecho, el propio origen del conflicto muestra la magnitud de la pelea: Melella había avanzado por decreto con la convocatoria a elecciones, anticipándose a la jugada legislativa y activando el proceso antes de que pudiera ser frenado.

Veto firmado y escenario abierto

En este escenario de máxima tensión institucional, con esta decisión prácticamente tomada por el Poder Ejecutivo, solo resta saber cuál será el próximo movimiento del Poder Legislativo: si buscará insistir con la ley de derogación para intentar revertir el veto, o si directamente optará por judicializar el conflicto en busca de una definición que aporte certezas a una situación política cada vez más entreverada.

El final, en manos de la Justicia

Con posiciones cada vez más endurecidas, todo indica que el desenlace no será político sino judicial.

Allí se pondrán en juego principios clave como la validez de los actos administrativos, la seguridad jurídica y los límites entre los poderes del Estado.

Mientras tanto, el escenario es claro: la elección sigue convocada, el veto ya es un hecho, y la disputa por la reforma constitucional se transformó en el mayor conflicto político de la provincia en los últimos años.

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