En medio de la fuerte tensión política que atraviesa la provincia, el parlamentario sostuvo que la decisión adoptada por la Legislatura responde al contexto social y económico actual. “Once legisladores entendieron el reclamo de una sociedad que está viviendo con angustia, viendo cómo una provincia tan rica se cae a pedazos”, expresó en FM Provincia.
Lechman remarcó que la discusión dejó de ser una cuestión partidaria para transformarse en una demanda social. “Esto dejó de ser el impulso de un bloque político y pasó a ser el impulso de una sociedad que está en contra de un acto electoral en medio de una crisis”, afirmó.
En el plano jurídico, el legislador fue categórico al sostener que la Legislatura actuó dentro de sus atribuciones. Explicó que el cuerpo legislativo ejerce una función “preconstituyente”, es decir, habilita la posibilidad de una reforma, pero no forma parte del proceso constituyente en sí. “La Legislatura no avasalló ningún proceso en marcha, al contrario, ejerció una facultad que le otorga la Constitución”, subrayó.
Bajo esa línea argumental, sostuvo que la derogación es plenamente válida. “Los actos del poder constituido pueden ser revocados, modificados o derogados por el mismo órgano que los dictó”, explicó, desestimando así las críticas del oficialismo.
Además, cuestionó el decreto de convocatoria a elecciones impulsado por el Ejecutivo, al señalar que no se encontraba vigente al momento de la votación legislativa. “El decreto no había entrado en vigencia, por lo tanto, cuando se derogó la ley no se lesionó absolutamente nada”, indicó.
El legislador también dejó abierta la posibilidad de un nuevo capítulo institucional en caso de veto por parte del gobernador. “Voy a solicitar la insistencia. Está dentro de las facultades del Ejecutivo vetar, como también de la Legislatura insistir”, anticipó.
Más allá del debate constitucional, Lechman puso el foco en la situación social de la provincia y lanzó una de las definiciones más duras. “Esta es la peor crisis de la historia de Tierra del Fuego”, afirmó, y agregó: “Hay familias que no saben si van a poder comer”.
En ese sentido, cuestionó la insistencia del Gobierno en avanzar con la reforma. “Tenemos un gobierno encaprichado en llevar adelante un proceso electoral mientras la gente la está pasando muy mal”, disparó.
Por último, hizo un llamado a bajar la tensión política y avanzar en acuerdos. “Se debe armar una gran mesa de diálogo. Acá no está en juego el poder, está en juego el pueblo de Tierra del Fuego”, planteó, en un escenario de creciente confrontación entre el Ejecutivo y la Legislatura.