En medio de un clima político cada vez más tenso en Tierra del Fuego, el legislador Federico Sciurano dejó definiciones contundentes sobre la fallida reforma constitucional, la polémica ley de coparticipación y el escenario de confrontación que atraviesa la provincia.
Tras una sesión maratónica que se extendió hasta las cuatro de la madrugada, Sciurano describió el momento como “muy delicado”, no solo por el contexto económico, sino por la escalada de tensiones entre sectores políticos que, según advirtió, están más enfocados en disputar poder que en resolver los problemas de fondo.
“La provincia está en una situación compleja, pero también hay decisiones institucionales que ya se tomaron y que deben respetarse”, planteó en relación al debate por la reforma constitucional, cuyo rechazo abrió un nuevo frente de conflicto entre el Ejecutivo y la Legislatura.
En ese sentido, el legislador fue claro al señalar que el escenario actual podría derivar en una peligrosa colisión de poderes. “Ya hay un cronograma electoral en marcha y lo que viene es un proceso de vetos, insistencias y judicialización. Eso nos pone en un lugar de mucha vulnerabilidad institucional”, alertó.
Para Sciurano, el trasfondo del conflicto no es estrictamente jurídico ni institucional, sino profundamente político. “Hoy hay dos sectores que están buscando posicionarse de cara a las elecciones del año que viene. Y muchas discusiones tienen más que ver con eso que con otra cosa”, afirmó.
Incluso, deslizó que el verdadero eje de la discusión sobre la reforma está centrado en la posibilidad de reelección del gobernador, un tema que polariza el escenario político y tensiona aún más el debate público.
Otro de los puntos más duros de su análisis fue sobre la denominada ley de “goteo” de coparticipación, que finalmente fue aprobada pero sin su acompañamiento.
Sciurano rechazó de plano el argumento de que existía discrecionalidad en el envío de fondos a los municipios. “Ese argumento es falso”, aseguró, al recordar un fallo del Superior Tribunal de Justicia de 2009 que ya establece con precisión los mecanismos y plazos de transferencia.
“Si no se cumple, hay herramientas legales para reclamar. Pero hacer una ley para después judicializar la política es contradictorio”, cuestionó.
Además, dejó entrever que el debate fue utilizado como una herramienta de posicionamiento político. “Son discusiones que están más vinculadas a lo que va a pasar el año que viene que a resolver un problema real”, insistió.
Lejos de suavizar el diagnóstico, Sciurano planteó que la política fueguina atraviesa una “gran pulseada” por el liderazgo, en un contexto económico crítico que exige otro tipo de respuestas.
“Estamos viendo quién gana la pulseada, pero el costo lo termina pagando la gente”, advirtió.
En esa línea, cuestionó la lógica de confrontación permanente y llamó a construir acuerdos. “El gobierno tiene el desafío de tender puentes con la oposición. Y la oposición también tiene que estar a la altura. No hay buenos y malos acá”, sostuvo.
Finalmente, el legislador remarcó que insistir en este camino de enfrentamiento puede tener consecuencias graves para la provincia.
“Si seguimos por este carril, el costo va a ser enorme. La gente la está pasando mal, hay un contexto económico muy difícil y lo que se necesita es responsabilidad política”, concluyó.