La Organización Mundial de la Salud confirmó este lunes que ya son siete los casos positivos de hantavirus vinculados al crucero, mientras otros dos permanecen bajo sospecha. Uno de los nuevos contagios detectados corresponde a una pasajera francesa evacuada del barco, y también trascendió que uno de los ciudadanos españoles aislados en Madrid dio positivo preliminar aunque permanece asintomático.
El barco había partido el 1 de abril desde Ushuaia para realizar una expedición por el Atlántico Sur y zonas polares. Según las investigaciones preliminares, el foco inicial del contagio podría estar relacionado con actividades de observación de aves realizadas por pasajeros en zonas de Sudamérica, particularmente en Argentina, Chile y Uruguay, donde circula la variante Andes del hantavirus, la única cepa conocida con posibilidad de transmisión entre personas.
Las autoridades sanitarias españolas confirmaron además que los análisis genéticos realizados sobre las muestras determinaron que el virus detectado en el crucero corresponde efectivamente a la variante Andes y que, por el momento, no presenta mutaciones relevantes. Esto llevó cierta tranquilidad respecto a la posibilidad de una cepa más agresiva o desconocida.
Durante el fin de semana y este lunes se desarrolló un gigantesco operativo sanitario internacional en el puerto de Granadilla, en Tenerife, donde los pasajeros fueron desembarcados de manera escalonada y trasladados en vuelos especiales hacia distintos países europeos bajo protocolos de cuarentena. España, la OMS y la Unión Europea coordinaron el procedimiento, que incluyó aislamiento, rastreo de contactos y controles médicos permanentes.
Uno de los puntos más delicados del caso es que semanas antes de confirmarse oficialmente el brote, unos 30 pasajeros habían abandonado el crucero en Santa Elena, lo que obligó a ampliar el rastreo epidemiológico a varios países.
El Ministerio de Sanidad español defendió el manejo de la crisis y explicó que no se realizaron PCR a bordo porque el barco no contaba con la capacidad técnica necesaria para procesar ese tipo de análisis en alta mar.
Mientras tanto, el MV Hondius ya retomó navegación rumbo a Rotterdam con parte de la tripulación a bordo y será sometido a tareas de desinfección integral una vez llegue a Países Bajos.
El hantavirus de la variante Andes, identificado en este brote, se transmite principalmente por el contacto con la orina, heces o saliva de roedores infectados, especialmente cuando estos materiales se secan y se vuelven partículas en el aire que pueden inhalarse. Sin embargo, a diferencia de otras variantes presentes en el mundo, esta cepa sudamericana tiene la particularidad de poder transmitirse también de persona a persona en determinadas circunstancias, especialmente en contactos estrechos y prolongados, lo que explica la rápida propagación que suele generar brotes en contextos cerrados como este crucero.