En diálogo con FM La Isla, Maximiliano Uriona, delegado y operario de Aires del Sur, expresó con crudeza la desesperación que viven los empleados despedidos y apuntó directamente contra Nación por la ausencia de acompañamiento.
“Lo único que nos dijeron fue: ‘Hagan una cooperativa y arréglense’. Eso fue lo único que aportó el Gobierno nacional”.
Las declaraciones de Uriona reflejan el profundo malestar de los trabajadores, que aseguran sentirse solos frente a una situación cada vez más desesperante. Mientras tanto, sobreviven gracias a festivales solidarios, colectas y la ayuda de vecinos.
“Todo gesto sirve para conseguir alimento, que es lo que podemos llevar a casa, porque conseguir trabajo cuesta y cuesta demasiado”.
Los trabajadores mantienen una guardia de 24 horas dentro de la planta, organizándose por turnos para cuidar las instalaciones y sostener la presencia obrera en el lugar.
“Nuestro lugar para charlar y ver cómo seguimos es la fábrica. Ahí compartimos las noticias, aunque muchas veces son cachetazos tras cachetazos”.
El delegado describió además el impacto social y emocional que genera el conflicto en las familias. Según contó, algunos compañeros debieron abandonar la provincia ante la imposibilidad de sostenerse económicamente.
“Hay compañeros que regalaron todo por dos pesos y se volvieron a sus pagos. No se les puede reprochar nada”.
La situación también afecta vínculos familiares y obligaciones judiciales, especialmente en casos vinculados a cuotas alimentarias.
“Hay trabajadores que no pueden ver a sus hijos por no poder pagar la cuota alimentaria. Escuchar eso es devastador”.
En medio de la incertidumbre, los empleados aseguran que la planta continúa en perfectas condiciones operativas gracias al trabajo de mantenimiento que realizan ellos mismos desde hace meses.
“El químico revisó la planta y confirmó que está totalmente operativa. La cuidamos nosotros”.
Uriona explicó que la Justicia, a través del síndico de la quiebra, reconoció el estado de conservación de las instalaciones y permitió que los trabajadores continúen resguardándolas.
“Pasamos de tomar la planta a convertirnos en responsables de cuidarla”.
Sin embargo, denunció que la empresa jamás presentó documentación formal ante la Justicia y que ni siquiera está claro quiénes son realmente los propietarios.
“Fue prácticamente una quiebra sin papeles. Nunca supimos quiénes eran verdaderamente los dueños”.
A pesar del escenario adverso, los trabajadores ya comenzaron a discutir alternativas para intentar reactivar la producción por cuenta propia.
“Nosotros ya entendimos que no podemos seguir esperando a los empresarios. Queremos volver a trabajar y sacar esto adelante”.
Finalmente, Uriona advirtió que el caso de Aires del Sur podría ser apenas el comienzo de una crisis industrial más profunda en Tierra del Fuego.
“Aires del Sur fue la primera, pero esto puede seguir pasando. El mercado laboral no mejora y los despidos van a continuar”.
Mientras la incertidumbre crece y las respuestas siguen sin aparecer, los trabajadores continúan resistiendo dentro de la planta con un único objetivo: recuperar su fuente laboral y evitar que 140 familias queden definitivamente a la deriva.