La cuarta Marcha Federal Universitaria tuvo este martes una masiva expresión en Tierra del Fuego, con movilizaciones en distintas ciudades de la provincia y una convocatoria histórica en Río Grande, donde miles de personas se manifestaron en defensa de la universidad pública y en rechazo a las políticas de ajuste impulsadas por el presidente Javier Milei.
La concentración principal se desarrolló en la Plaza de las Américas, punto de encuentro de columnas integradas por estudiantes, docentes, no docentes, jubilados, sindicatos, agrupaciones sociales, organizaciones políticas y vecinos autoconvocados que se sumaron al reclamo por el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada y ratificada por el Congreso Nacional.
La movilización partió desde la sede de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Tierra del Fuego, encabezada por el decano Ing. Francisco Javier Álvarez y el vicedecano Ing. Demian Ferreyra. También participaron referentes gremiales y estudiantiles, entre ellos el secretario general de FAGDUT, Fabio Seleme; la dirigente de APUTN, Ana Milano; y representantes del Centro de Estudiantes Tecnológicos.
A lo largo de la jornada, las calles de Río Grande se vieron colmadas por banderas, pancartas y cánticos en defensa de la educación pública, la ciencia y el sistema universitario nacional. Las consignas apuntaron directamente contra el ajuste presupuestario aplicado por el Gobierno nacional y el impacto que esa política ya provoca en las universidades de todo el país.
Durante la marcha, distintos sectores advirtieron sobre la crítica situación salarial que atraviesan docentes y trabajadores no docentes, el deterioro de las obras sociales universitarias y la paralización de programas académicos y científicos por falta de financiamiento.
La protesta también tuvo eco en Ushuaia, donde se replicaron las manifestaciones en defensa del sistema universitario público. En ambas ciudades, los participantes coincidieron en señalar que la universidad pública “no es un gasto, sino una inversión estratégica para el desarrollo del país”.
La contundencia de la convocatoria volvió a poner en evidencia el fuerte rechazo social que existe en distintos sectores de la comunidad frente al desfinanciamiento universitario y el temor creciente a un proceso de vaciamiento de las instituciones educativas nacionales.