martes 19 de mayo de 2026 - Edición Nº2722

Nacionales | 18 may 2026

Miércoles en el Congreso

Diputados: el oficialismo mueve primero para bloquear la ofensiva opositora contra Adorni

La Cámara de Diputados se prepara para una jornada explosiva que amenaza con profundizar todavía más la tensión política nacional. El próximo miércoles se desatará una verdadera “guerra de sesiones” entre el oficialismo de Javier Milei y una oposición que busca avanzar contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio del escándalo político y judicial que golpea al Gobierno libertario.


La maniobra de La Libertad Avanza dejó en evidencia el nivel de confrontación que atraviesa el Congreso: apenas la oposición convocó a una sesión especial para las 11 de la mañana con pedidos de interpelación vinculados al denominado “affaire Adorni”, el oficialismo respondió convocando otra sesión… pero una hora antes.

La jugada no fue casual. En política parlamentaria, quien consigue primero el quórum se queda con el control absoluto del recinto. Y en este caso, el Gobierno llega con ventaja.

La estrategia libertaria para recuperar el control

En la Casa Rosada entienden que el caso Adorni se transformó en uno de los mayores focos de desgaste político de las últimas semanas.

Las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito, las investigaciones judiciales y las revelaciones sobre pagos en efectivo vinculados a refacciones millonarias golpearon directamente la imagen del oficialismo y comenzaron a instalar ruido dentro de la opinión pública.

Por eso, el Gobierno decidió pasar al ataque.

La convocatoria impulsada por el presidente del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, busca neutralizar la ofensiva opositora antes de que pueda tomar fuerza dentro del recinto.

El objetivo es claro: impedir que la oposición convierta la Cámara de Diputados en un escenario de desgaste político para el Gobierno nacional.

Un Congreso convertido en campo de batalla

La tensión escaló rápidamente porque ambas sesiones quedaron superpuestas y el Congreso sólo dispone de un recinto.

Eso significa que la primera fuerza que consiga sentar a 129 diputados tendrá el control de la sesión y dejará sin efecto la convocatoria rival.

En otras palabras: el oficialismo y la oposición jugarán una pulseada política decisiva desde temprano en la mañana del miércoles.

La Libertad Avanza apuesta a llegar al quórum gracias a su alianza parlamentaria con sectores del PRO, parte de la Unión Cívica Radical, Innovación Federal y otros bloques provinciales que vienen acompañando las principales iniciativas del Gobierno.

Con esos números, el oficialismo cree tener asegurada la capacidad de abrir la sesión antes que la oposición.

Cambiar la agenda y tapar el escándalo

La ofensiva libertaria también tiene otro objetivo político de fondo: correr del centro del debate el escándalo que envuelve a Adorni y recuperar la iniciativa parlamentaria.

El Gobierno necesita salir del terreno defensivo donde quedó atrapado en las últimas semanas por denuncias, internas y conflictos políticos que empezaron a erosionar la imagen de orden que Milei intenta sostener.

Por eso, el oficialismo preparó un temario propio con proyectos que permitan mostrar actividad legislativa y cambiar el eje de discusión.

Entre ellos aparece la llamada “Ley Hojarasca”, destinada a eliminar decenas de normas consideradas obsoletas, además de reformas vinculadas al esquema de subsidios de zona fría y acuerdos internacionales.

Mientras tanto, la oposición pretendía instalar en el recinto la discusión sobre el rol de Adorni y avanzar con pedidos de explicaciones políticas en medio de las investigaciones judiciales que lo rodean.

Una pelea política que se vuelve cada vez más agresiva

El clima dentro del Congreso refleja el nivel de polarización y fragilidad política que atraviesa la Argentina.

El oficialismo libertario intenta demostrar fortaleza parlamentaria y capacidad de control político pese a no contar con mayoría propia, mientras la oposición busca aprovechar los escándalos recientes para desgastar a un Gobierno que empieza a mostrar fisuras internas y desgaste público.

La sesión del miércoles aparece así como mucho más que una simple discusión legislativa: será una demostración de fuerza política donde el Gobierno buscará blindar a uno de sus funcionarios más sensibles y evitar que el Congreso se transforme en una caja de resonancia de las denuncias que golpean al oficialismo.

En el fondo, la pelea expone una realidad cada vez más evidente: el Gobierno de Milei ya entró en una etapa de confrontación política permanente, donde cada sesión, cada votación y cada escándalo se convierten en una batalla clave por el control de la agenda y la supervivencia política.

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