En diálogo con FM del Pueblo, Schreiber sostuvo que la caída del consumo de carne no es nueva, pero que en los últimos meses se profundizó al punto de impactar directamente en la estructura comercial de las carnicerías.
“El consumo de carne viene cayendo estrepitosamente”, afirmó.
Según explicó, el escenario ya tuvo consecuencias concretas en el sector, con cierres de sucursales y negocios que hoy funcionan únicamente para sostener costos.
“La rentabilidad da para sostenerse nada más. No creo que estén ganando mucha plata; apenas alcanza para mantener la estructura”, señaló.
Schreiber describió que detrás del mostrador existe una cadena de costos que muchas veces no se ve: tarifas, personal especializado, mantenimiento de cámaras, logística y distribución.
En cuanto al cambio de hábitos de consumo, indicó que muchas familias reemplazaron directamente la carne por productos más accesibles.
“La gente reemplazó la carne por fideos y por pollo.”
Y ejemplificó el ajuste cotidiano con una escena que, según dijo, se volvió habitual:
“Antes se llevaban un kilo y medio de picada, hoy llevan medio kilo para hacer la misma comida.”
Sin embargo, remarcó que el problema ya no se limita únicamente a la carne.
“Cayó todo el consumo general. Cayó el consumo de leche, y eso es grave.”
En una de las frases más contundentes de la entrevista, alertó sobre el impacto social del deterioro económico.
“Implica que a los chicos les estamos dando más mate cocido que leche.”
Para Schreiber, el origen del problema está directamente relacionado con la situación laboral de la ciudad.
“Acá se nota más por la falta de trabajo.”
Finalmente, describió un clima social marcado por el desánimo y la retracción del consumo.
“La gente ya ni sale a la calle. Sale solamente por lo mínimo indispensable.”
El referente comercial sostuvo que el escenario actual refleja una economía cada vez más orientada a la subsistencia y con familias priorizando únicamente lo esencial.