La iniciativa reduce drásticamente el alcance geográfico del beneficio y retrotrae el esquema de subsidios a una versión similar a la vigente antes de la ampliación aprobada en 2021. De avanzar definitivamente, unas 1,6 millones de familias perderán el subsidio al gas, mientras que otras 1,8 millones mantendrán descuentos focalizados mediante el nuevo esquema oficial.
La discusión generó fuerte rechazo en provincias patagónicas y regiones de bajas temperaturas, donde distintos sectores advirtieron que el nuevo régimen significará aumentos que podrían llegar hasta el 100% en las facturas durante los meses más fríos del año.
El proyecto establece que el beneficio quedará limitado principalmente a hogares de la Patagonia, Malargüe y la Puna considerados de “frío extremo”, dejando afuera a millones de usuarios incorporados por la ley ampliada impulsada en 2021.
Además, cambia el criterio del subsidio: ya no se subsidiará parte de la factura total sino únicamente el consumo de gas natural, dejando afuera cargos fijos y otros componentes que continuarán aumentando.
Desde el oficialismo defendieron la medida bajo el argumento de “ordenar las cuentas públicas” y avanzar hacia subsidios “más focalizados”.
El diputado libertario Facundo Correa Llano sostuvo que “durante años la política energética se construyó sobre subsidios indiscriminados” y afirmó que el Gobierno busca “equilibrio fiscal y un sistema energético sostenible”.
En la misma línea, la diputada oficialista Silvana Giudici aseguró que el esquema vigente beneficiaba incluso a sectores de altos ingresos y defendió la necesidad de “ajustar donde se puede y subsidiar donde se debe”.
Desde la oposición cuestionaron duramente el proyecto y advirtieron que el recorte tendrá consecuencias directas sobre millones de familias que deberán afrontar tarifas impagables en medio de la crisis económica.
La diputada fueguina Andrea Freites denunció que la iniciativa se impulsa “en un contexto de fragilidad e incertidumbre” y alertó que el cambio distorsiona un derecho construido durante más de dos décadas.
“Estamos hablando de soberanía y federalismo real, desde La Quiaca hasta el Fin del Mundo”, expresó durante el debate.
También el diputado Miguel Ángel Pichetto rechazó la medida y defendió el rol de las provincias productoras de gas. “Son las provincias de la Patagonia las que generan el gas y el combustible. Venimos a sostener eso y nos oponemos a esta ley”, afirmó.
Desde Unión por la Patria advirtieron que el impacto económico será inmediato sobre la clase media y los sectores trabajadores. La diputada Lucía Cámpora sostuvo que el proyecto “obliga a millones de argentinos a elegir entre pagar el gas o comprar medicamentos y alimentos”.
En el mismo sentido, Paula Penacca calificó la medida como “brutal” y aseguró que el Gobierno “le quita recursos a las mayorías populares para beneficiar a los grandes grupos energéticos”.
El oficialismo logró reunir apoyo del PRO, la UCR, Innovación Federal, el MID y otros bloques aliados. También acompañaron legisladores de provincias que podrían verse perjudicadas por el recorte.
En tanto, Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y varios diputados provinciales votaron en contra, argumentando que el proyecto representa un nuevo tarifazo en medio de una fuerte caída del poder adquisitivo.
La votación dejó además fuertes tensiones políticas, ya que varios gobernadores negociaron con la Casa Rosada a cambio de compensaciones vinculadas al consumo eléctrico en regiones cálidas.
El debate sobre Zona Fría volvió a exponer una de las principales discusiones que atraviesa la política económica del gobierno de Milei: el ajuste del gasto público frente al impacto social de las tarifas.
Mientras el oficialismo habla de “subsidios eficientes”, desde la Patagonia y distintas provincias del interior advierten que la medida desconoce las diferencias climáticas del país y pone en riesgo el acceso a un servicio esencial en pleno invierno.
Para miles de familias fueguinas y patagónicas, el gas no es un beneficio extraordinario. Es una necesidad básica para poder vivir.