viernes 22 de mayo de 2026 - Edición Nº2725

Generales | 22 may 2026

Ushuaia bajo sospecha:

Un científico fueguino salió a desmentir versiones sobre hantavirus

13:30 |El biólogo e investigador del CADIC, Adrián Schiavini, cuestionó la circulación de versiones que vinculan a Ushuaia con un supuesto foco de hantavirus y pidió poner el foco en la evidencia científica antes que en los títulos alarmistas.


Durante una entrevista en FM Provincia, Schiavini explicó que hasta el momento los trabajos de campo realizados para estudiar la presencia de roedores no arrojaron resultados fuera de lo esperable. Según detalló, no se capturaron ejemplares de colilargo —especie asociada al virus en otras regiones— sino otros roedores más comunes del ambiente fueguino.

El investigador señaló que esto responde a una cuestión metodológica: las trampas utilizadas suelen capturar primero a las especies más abundantes, mientras que aquellas menos frecuentes son naturalmente más difíciles de registrar. En ese sentido, sostuvo que los resultados preliminares no deberían interpretarse como una señal de alarma.

Además, aclaró que algunas especies de ratones pueden presentar rastros de exposición al virus o cargas virales bajas en otros contextos geográficos, pero eso no implica necesariamente un riesgo sanitario ni confirma circulación activa de la enfermedad.

Schiavini remarcó que, si existiera transmisión local sostenida de hantavirus, deberían aparecer indicadores concretos en el sistema sanitario. “Es una enfermedad que deja señales claras: habría personas con cuadros respiratorios severos y registros epidemiológicos. Eso no está ocurriendo”, explicó.

El investigador también expresó preocupación por el tratamiento mediático del tema y cuestionó el uso de títulos que generan impacto sin reflejar el contenido completo de la información. A su entender, la repetición de hipótesis no comprobadas termina instalando sospechas sobre el destino y afecta la percepción pública.

En ese marco, consideró que la respuesta debe construirse desde la comunicación científica y el trabajo coordinado entre instituciones, organismos de salud y espacios académicos para brindar información clara y verificable.

Por último, advirtió que el desafío ya no pasa solamente por responder una noticia puntual, sino por evitar que la desinformación gane terreno frente a la evidencia: “El daño comunicacional puede instalarse rápido; desarmarlo requiere información seria y sostenida en el tiempo”.

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