ANTARTIDA ARGENTINA.- La afluencia de contingentes vacacionales hacia el territorio blanco registró un incremento equivalente al triple de los valores relevados hace una década. Esta tendencia choca con el espíritu del Tratado de Washington firmado en 1959, acuerdo internacional que estipula la reserva de toda el área para fines científicos y de coexistencia pacífica. Las agencias del sector diversificaron sus servicios sumando alternativas como la navegación en botes individuales entre témpanos, el buceo subóptico y consumiciones exclusivas sobre los bloques de hielo estacionales.
Los registros de la temporada 2024-2025 expusieron un movimiento de 118.162 exploradores, con una marcada preeminencia de ciudadanos de origen estadounidense, de los cuales unos 90.000 lograron descender a las costas. Las tarifas vigentes oscilan entre los 5.000 dólares y los 100.000 dólares en el segmento de mayor confort, valores que no desalentaron el posicionamiento del destino. No obstante, las estadísticas de la Asociación de Turoperadores de la Antártida reflejaron una retracción marginal del 5% en el último período.
El climatólogo Raúl Cordero, investigador de la Universidad de Groningen encargado de auditar la pureza del aire desde las terminales de medición instaladas en la región, manifestó su preocupación por la mercantilización del entorno. En diálogo con Radio Francia Internacional, el experto con vasta trayectoria en campañas australes sostuvo que es indispensable regular de manera estricta los cupos de ingreso para contener los deterioros. "En la Antártida, de acuerdo, al texto del Tratado Antártico, es el continente de la paz y de la ciencia. Yo creo que tiene que mantenerse de esa manera y convertirlo en el continente de los ricos sería un error", sentenció el profesional.
Un relevamiento difundido en la publicación Nature corroboró la presencia de partículas de hollín de origen antrópico en sectores que se consideraban inalterados. Los procesos de combustión derivados de los motores de barcos y de los generadores de las bases científicas liberan carbono negro, residuo que se asienta sobre la superficie nívea, disminuye su capacidad de reflejar la luz y apura el derretimiento. Las proyecciones matemáticas asocian a cada viajero con el desmoronamiento de 200 toneladas de nieve, indicador que se eleva a 1.000 toneladas en el caso del personal de investigación por la extensión de sus estadías y el empleo de utilitarios de gran porte.
La proliferación de actividades recreativas encendió los indicadores de peligro por posibles transmisiones cruzadas de patógenos hacia las poblaciones de mamíferos y aves autóctonas, bajo la experiencia reciente de la influenza aviar altamente patógena. Frente a esto, las prestatarias del sector turístico aducen la incorporación de navíos de propulsión combinada para mitigar las emanaciones gaseosas. Las cámaras del sector remarcaron la vigencia de lavados obligatorios de indumentaria y botas con compuestos químicos degradables antes de cada aproximación continental.
Las regulaciones logísticas y la protección de especies vulnerables como el pingüino emperador formarán parte de las comisiones de trabajo durante la próxima cumbre del Tratado Antártico pautada en Japón. Las delegaciones gubernamentales analizarán alternativas de manejo para unificar las demandas de las organizaciones ambientalistas con los intereses de las operadoras comerciales. Cordero justificó la restricción de sus propios viajes en las últimas temporadas bajo la premisa de racionalizar la presencia humana y enviar únicamente a las dotaciones científicas indispensables.