martes 26 de mayo de 2026 - Edición Nº2729

Generales | 26 may 2026

125 días después de la intervención

El Puerto de Ushuaia continúa en medio de una feroz disputa de poder

12:17 |A más de cuatro meses de la intervención dispuesta por el Gobierno nacional sobre el Puerto de Ushuaia, la provincia continúa atrapada en una disputa política, económica y judicial que expone mucho más que un conflicto administrativo: revela la pérdida de gobernanza sobre uno de los activos estratégicos más importantes de Tierra del Fuego.


Mientras la discusión pública se concentra en comunicados cruzados, presentaciones judiciales y acusaciones políticas, detrás del conflicto aparece un entramado de intereses económicos, operadores del poder y negocios millonarios que giran alrededor del puerto más austral del mundo y principal puerta de entrada al turismo antártico.

En el medio, la provincia parece haber quedado relegada a un rol testimonial

La intervención ordenada por Nación en enero pasado desplazó de hecho a las autoridades provinciales de la Dirección Provincial de Puertos y colocó el control operativo y administrativo bajo la órbita de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación. Desde entonces, el Gobierno fueguino denunció un “avasallamiento institucional”, aunque con el correr de los meses la resistencia política inicial se fue diluyendo entre presentaciones judiciales, declaraciones públicas y una evidente falta de capacidad para recuperar el control efectivo de la terminal portuaria.

La sensación que crece en distintos sectores políticos y económicos es que el conflicto dejó de ser una discusión sobre administración pública y pasó a convertirse en una feroz puja por el manejo de un negocio multimillonario vinculado al turismo, la logística antártica, las recaladas internacionales y el posicionamiento geopolítico del Atlántico Sur.

El negocio Libertario Fueguino

El puerto de Ushuaia mueve intereses enormes. Cada crucero que llega, cada operación logística y cada servicio marítimo representan cifras millonarias en una terminal que se convirtió en pieza clave del circuito antártico mundial. Y allí es donde comenzaron a aparecer actores políticos y empresarios ligados al poder que observan la crisis como una oportunidad de acumulación económica antes que como una discusión estratégica para la provincia.

Desde el entorno portuario vienen denunciando desde hace meses la falta absoluta de información sobre el manejo administrativo de la intervención nacional. También cuestionan el desembarco de funcionarios sin experiencia portuaria y ligados políticamente a sectores de La Libertad Avanza.

La designación de Fernando Ariel Polizzi, alineado con el senador Agustín Coto, terminó de confirmar que detrás de la intervención también existe una fuerte construcción de poder político nacional sobre Tierra del Fuego.

Pero el problema ya excede los nombres propios. Lo que preocupa es que la provincia perdió capacidad de decisión sobre su principal infraestructura marítima en un momento de extrema fragilidad política. Un Gobierno provincial desgastado, sin fortaleza institucional consolidada y atravesado por conflictos internos parece haber quedado atrapado entre la confrontación discursiva y la imposibilidad concreta de recuperar el control.

Mientras tanto, crecen las advertencias sobre el impacto económico de esta incertidumbre

Empresarios turísticos y operadores marítimos comenzaron a alertar sobre el riesgo de que compañías internacionales migren operaciones hacia puertos chilenos como Punta Arenas, aprovechando el escenario de desorden político y falta de previsibilidad en Ushuaia. La competencia regional por el turismo antártico nunca fue tan intensa y el conflicto institucional argentino empieza a transformarse en una ventaja para Chile.

A eso se suma otro dato alarmante: trabajadores portuarios denuncian restricciones de acceso, falta de certezas laborales y ausencia total de diálogo. El conflicto social dentro del puerto amenaza con escalar justo cuando comienza a planificarse la próxima temporada de cruceros.

En paralelo, desde Nación intentan mostrar gestión mediante anuncios de obras e inversiones en infraestructura, como la licitación para el recambio de defensas del muelle. Sin embargo, tampoco existen precisiones claras sobre el manejo de los fondos, la administración de recursos ni los criterios de planificación integral para el puerto.

La pregunta que empieza a crecer en Tierra del Fuego es mucho más profunda que una disputa entre Nación y Provincia: quién controla realmente el Puerto de Ushuaia y para beneficio de quién se toman las decisiones.

Porque mientras los fueguinos observan cómo se desarrolla una pelea de poder a miles de kilómetros de distancia, la provincia corre el riesgo de perder mucho más que la administración de un puerto: podría perder definitivamente capacidad estratégica sobre su propia soberanía marítima y económica.

Y en medio de esa disputa, los únicos que parecen avanzar con claridad son quienes entienden que, detrás del caos político, siempre hay negocios esperando.

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