Luego de la insistencia legislativa que dejó sin efecto la Ley 1529, Lechman consideró que el resultado no debe leerse solamente como una discusión jurídica o parlamentaria, sino como una señal política sobre el estado actual del oficialismo.
“El resultado del viernes fue producto de mucho tiempo de trabajo y de construcción de consensos. Muchas fuerzas políticas entendieron que este no era el momento para una reforma constitucional con la situación que atraviesa la provincia”, afirmó durante la entrevista en FM Provincia.
El legislador recordó además que junto al legislador Bondartusen habían impulsado en marzo de 2024 un proyecto para dejar sin efecto la Ley 1529, al considerar que el proceso debía abrirse nuevamente con otra composición legislativa y una discusión más amplia con participación de todos los sectores políticos y sociales.
En ese sentido, sostuvo que la discusión sobre la reforma quedó atravesada por una falta de construcción política y cuestionó la forma en que se impulsó originalmente.
Lechman también respondió a las declaraciones del gobernador Gustavo Melella, quien adelantó que buscará sostener el proceso constituyente en el ámbito judicial.
Si bien reconoció que el mandatario tiene derecho a utilizar las herramientas institucionales disponibles, aseguró que el problema del oficialismo ya excede el plano jurídico.
“Es entendible que quiera recurrir hasta las últimas instancias de su proyecto. Pero el problema principal que atraviesa el Gobierno es la pérdida de credibilidad”, expresó.
Para el legislador, el cambio de posición de distintos sectores políticos que anteriormente acompañaban al Ejecutivo no responde a un hecho puntual sino al desgaste acumulado por la gestión.
“Los consensos son cuestión de trabajo y de ser creíble. Nadie acompaña algo que no es creíble. Melella dejó de ser creíble y por eso perdió consensos”, sostuvo.
Durante la entrevista, Lechman vinculó además el debate institucional con el contexto económico y social que atraviesa Tierra del Fuego.
Mencionó el deterioro económico, las dificultades laborales y el impacto social que viven distintos sectores de la provincia y cuestionó que la discusión política se haya concentrado durante meses en la reforma constitucional.
Según señaló, gran parte de la sociedad esperaba otro tipo de prioridades por parte del Ejecutivo.
En paralelo, reclamó abrir una instancia de diálogo amplio entre el Gobierno y las distintas fuerzas políticas.
“Si no le gusta mi presencia, puede sentarse otro legislador. Pero el gobernador debe convocar una mesa de diálogo porque la provincia es mucho más que cualquier dirigente”, planteó.
Consultado sobre el escenario hacia adelante y una eventual proyección personal, Lechman evitó definiciones electorales inmediatas, aunque reconoció que siempre tuvo vocación de gobernar la provincia.
Sin embargo, advirtió que el próximo ciclo político exigirá otra lógica de construcción.
“La próxima gobernadora o gobernador, si no llega con consensos políticos y sociales, va a ser un fracaso”, concluyó.